La reelección de Napolitano abre una vía de estabilidad a la removida situación política de Italia.
CONTROVERSIA EN TORNO A SI EL EURO SOCAVA LA DEMOCRACIA
Por Luciano Jannelli, jefe economista de Mig Bank
Martes 21 de octubre de 2014
Casi dos meses después del masivo voto de protesta en Italia, el fragmentado parlamento del país ha tomado la decisión sin precedentes de reelegir a su actual Jefe de Estado. Esta reelección despeja el camino hacia una gran coalición gobernada por todos los partidos tradicionales. El nuevo gobierno probablemente adoptará unas cuantas reformas muy necesarias y tranquilizará a los mercados. Salvo que haya nuevas perturbaciones externas graves, los diferenciales de deuda se mantendrán relajados y el mercado de valores italiano lo hará mejor que el resto. Queda por ver si el nuevo gobierno será capaz de sacar adelante una agenda a largo plazo con amplias y profundas reformas capaces de sacar al país de dos décadas de estancamiento. Si dicha agenda fracasa, parece inevitable que haya nuevas elecciones y probablemente éstas darían lugar incluso a más bloqueo, inestabilidad e incertidumbre.
Las grandes coaliciones menguantes
¿Es capaz la moneda única europea de socavar las democracias de sus estados miembros? Aún es demasiado pronto para extraer tal conclusión, al menos en lo concerniente a Italia. La aceptación de un segundo mandato -algo sin precedentes- por parte de Napolitano muy probablemente estuvo sujeta a condiciones (al menos grosso modo) sobre la composición y políticas del nuevo gobierno. Aunque esto no suponga exactamente una subversión de la democracia parlamentaria del país, sí que apunta a una transformación significativa (al menos temporal) del sistema político. También refleja la intranquilidad de la clase política establecida ante el surgimiento de la verdadera novedad política, el Movimiento 5 Stelle (M5S) de Mr. Grillo. M5S es un movimiento contestatario de bases apoyado en medios sociales que captó un sorprendente 25% del voto popular.
Como Grecia, Italia tendrá ahora una gran coalición de gobierno. Y como en Grecia, la gran coalición ha dejado ya de ser "grande". Los mismos partidos que en 2008 recogieron más del 90% del voto popular, hoy apenas reúnen el 65%. Es posible que ello sea bueno igualmente. Tal y como señalé en una nota anterior, la mera existencia de un movimiento de protesta grande y en ocasiones populista podría ejercer una influencia muy positiva. Sin duda, supone una formidable presión sobre los partidos tradicionales para que adopten reformas que venían siendo muy necesarias desde hace ya largo tiempo.
El singular conjunto de problemas de Italia
A decir verdad, Italia presenta algunos puntos fuertes que la sitúan aparte de otros países tanto en la periferia como en el núcleo de la eurozona. Dado que el grueso de su gasto social no es cíclico, ha tenido cierto éxito controlando su déficit público, que en 2013 debiera estabilizarse en el -2,1% del PIB comparado con un promedio del -2,8% para el conjunto de la eurozona. A diferencia de la mayor parte de países de la periferia, no experimentó una burbuja de activos previa a la crisis de 2008. Por consiguiente, su sistema bancario ha sido relativamente resistente.
La verdadera dolencia de Italia reside en una continua erosión de la competitividad, con el consiguiente colapso del crecimiento económico. Esta erosión es un resultado de persistentes rigideces en el mercado de trabajo, así como en el de bienes y servicios. El Departamento de Investigación Económica de Morgan Stanley ha publicado recientemente un interesante documento sobre esta cuestión. Señalan que según los indicadores cuantitativos elaborados por el World Bank, la OCDE y el Instituto Fraser, Italia lo está haciendo particularmente mal en comparación con otros países de la eurozona en lo relativo a libertad económica y "facilidad global para hacer negocios". Sin embargo, su comportamiento es similar(mente malo) al de otros países de la eurozona en lo referente a eficiencia del mercado de trabajo. Las reformas introducidas por el gobierno de Monti mejoraron la clasificación de Italia en todos los frentes, pero aún no de manera significativa.
Más preocupante resulta que las mediciones del Fórum Económico Mundial basadas en encuestas sobre percepciones empresariales de la estructura de la economía sugieren que también en lo referido al mercado de trabajo Italia sale mal parada en comparación con el promedio de la eurozona. El artículo concluye que en Italia hay un problema adicional para hacer efectivas las leyes, incluyendo las laborales, por parte del sistema judicial. Personalmente, añadiría que hay un problema más general de resolución de disputas legales y contenciosos administrativos por parte de todas las ramas de la administración. La omnipresencia del papeleo burocrático también explica la mala clasificación del país en los índices globales de corrupción.
¿La economía política de una gran coalición favorecerá las muy necesarias reformas?
Por supuesto, la economía excesivamente regulada de Italia también plantea una gran oportunidad. Un estudio reciente del FMI ha analizado el potencial de reforma de Italia basado en la experiencia histórica de otros países. Concluye que una reforma seria del mercado de productos y del trabajo en Italia podría elevar la producción per cápita un 5,7% en cinco años y un 10,5% en diez años. Aún más importante, si se adoptara un enfoque "big bang", es decir, si se acometieran todas esas reformas simultáneamente y se complementaran con reformas fiscales dirigidas a objetivos específicos, el potencial de crecimiento a 10 años podría doblarse al 20%. Adicionalmente, podría argumentarse que es más factible políticamente atacar al mismo tiempo todos los intereses en contra, más que alargando los plazos. ¿No sería entonces un gran gobierno de coalición el vehículo ideal para lograr justamente eso?
Mantengan la esperanza, pero no contengan la respiración
En principio, una coalición que incluya tanto al Partito Democratico (PD) de centro izquierda como al Popolo della Libertà (PdL) de centro derecha está obviamente mejor posicionado para adoptar simultáneamente reformas de los mercados de productos y del trabajo. Las reformas del mercado laboral impactarían claramente en las circunscripciones del PD. Sin embargo, esto se vería compensado por reformas del mercado de productos y servicios que serían dañinos para grupos de interés que habitualmente apoyan al PdL. Por consiguiente, en cierto modo una gran coalición facilitaría la aceptabilidad política de un enfoque "big bang", al fomentar un sentimiento nacional de sacrificios "compartidos".
Pero llevaría tiempo antes de que tal liberalización diera sus frutos. Atacar grupos de interés sería duro para ambos partidos, y particularmente para el PdL, cuyo líder Berlusconi es en sí mismo una encarnación personal de tales intereses. Además, ¿realmente complementaría los eventuales esfuerzos de liberalización con legislación anti-corrupción efectiva? ¿O más bien, en algún punto no muy distante en el futuro, precipitaría unas elecciones con el objetivo de vencer al PD? Ganar al PD hoy no sería un reto tan difícil, dada la división interna de éste respecto de virtualmente cualquier asunto político, salvo quizás el aumento de impuestos. Pero a su vez, incluso si Mr.Berlusconi retirara su apoyo al gobierno basándose en el creciente apoyo popular, no tendría garantías de que se celebrarían elecciones. Por implausible que ello nos resulte hoy, una futura crisis de gobierno empujaría a un PD dividido a formar gobierno con M5S de modo que Mr.Napolitano no disolviera el parlamento. Eso seguramente sería la peor pesadilla de Mr.Berlusconi.
Implicaciones de inversión
Aunque siempre fascinante, la política italiana ha sido además últimamente volátil e impredecible. La mejor conjetura que puedo ofrecer es que el nuevo gobierno italiano que está a punto de formarse resistirá durante un par de años y que adoptará unas cuantas reformas importantes. No transformará la economía de la noche a la mañana. Y sin embargo, salvo por perturbaciones externas significativas, los diferenciales de deuda se mantendrán relajados y el mercado de valores italiano lo hará mejor que sus pares en la eurozona.
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