DIVERSIFICAR E INVERTIR TAMBIÉN EN VARIABLE
Redacción | Martes 21 de octubre de 2014
Tras un año 2012 excelente para la renta fija, en el que a mediados de año los tipos llegaron a sus mínimos históricos, es lógico y esperado que 2013 sea más complicado. Tal y como venimos adelantando desde finales de 2012, en este y los próximos años las inversiones más conservadoras van a sufrir fuertes volatilidades y bajas rentabilidades.
¿Qué está ocurriendo?
En las últimas semanas estamos observando una caída generalizada y muy pronunciada en los precios de todos los activos de renta fija. Han caído los bonos de deuda pública, los bonos de renta fija privada, tanto con grado de inversión como de alto rendimiento, y también han caído los bonos de países emergentes. Análogamente han subido las rentabilidades. Por ejemplo, el bono alemán a diez años ha pasado del 1,17% al 1,55%, el índice Bloomberg Investment Grade European Corporate Index ha pasado del 1,37% al 1,80% y el Bloomberg High Yield Corporate Index del 4,61% al 6%. En todos los casos partiendo de mínimos prácticamente históricos.
Por último, también se ha producido, y durante el mismo periodo, una considerable ampliación de los diferenciales de crédito. Todos estos movimientos han ocurrido en un momento en el que desde la FED se ha empezado a insinuar que su política de compra de bonos, conocida como “Quantitative Easing” podría llegar a su fin en cuanto el mercado de trabajo diese síntomas de recuperación. Igualmente el BCE podría adoptar medidas análogas. El primer activo en notar el cambio ha sido la deuda pública, especialmente la de los países con mejor reputación en el mercado, como Alemania. Después de tener tipos históricamente bajos e incluso negativos, los inversores han preferido hacer plusvalías e ir a buscar valor en otros lugares. A continuación le han seguido la deuda corporativa, la de alto rendimiento (o high yield) y por último la de países emergentes. Cada vez el movimiento ha sido de menor duración y de mayor intensidad.
¿Qué hacer?
No creemos que estos descensos se vayan a mantener en el tiempo y por tanto no debemos vender nuestras posiciones en renta fija. Únicamente esto sería así si el crecimiento económico a nivel mundial fuese a ser superior al de la media de los últimos años, algo que no creemos que vaya a suceder ya que en bastantes países emergentes, se está produciendo una desaceleración. De todas formas, hay que seguir siendo muy selectivo en nuestras compras, eligiendo bonos de Gobierno que realmente aporten valor y bonos corporativos interesantes y con unos bajos ratios de deuda, especialmente con duraciones largas. En cuanto a los bonos emergentes en moneda local, la evolución de la divisa tenderá a dejar de ser un problema, e igualmente los tipos de interés terminarán por ajustarse. En conclusión, sigue habiendo valor en la renta fija pero hay que diversificar e invertir además en renta variable.