Sociedad

-"Sin su traducción al griego, la Biblia no hubiera tenido alcance mundial"-

Giovanni Maria Vian, director de L´Osservatore Romano.

HUBIERA QUEDADO RELEGADA AL NIVEL DEL LIBRO DE LOS MUERTOS DE EGIPTO

Giovanni Maria Vian interviene en el congreso sobre la Biblioteca de Occidente, organizado por UNIR, CSIC y Cilengua

Redacción | Martes 21 de octubre de 2014
La idea de fijar unos títulos imprescindibles en papel en un mundo digital siguió planeando en la cuarta jornada del congreso La Biblioteca de Occidente en contexto hispánico. Giovanni Maria Vian, director de L´Osservatore Romano, alabó esta “tradicional y abierta al futuro” idea que tiene ahora más sentido, si cabe, como “un hilo conductor o una regla a medida” para no perdernos en una era caracterizada por la inmensidad de internet. “Los libros van a continuar -dejó claro el periodista italiano- porque es un soporte necesario”. Desde la mítica Biblioteca de Alejandría, todo lo que no permanece por escrito está muerto; de hecho “los escritores mueren, pero los escritos necesitan vivir en el interior del hombre”.




Como ejemplo situó a Sócrates y Jesús, cuyas enseñanzas no hubieran transcendido si no las hubieran plasmado Platón y los evangelistas, respectivamente. En el congreso organizado por UNIR (Universidad Internacional de La Rioja), el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC y Cilengua, Vian disertó sobre la llamada Biblioteca Divina. “El libro es casi como la palabra de Dios encarnada. De ahí descienden consecuencias importantes: los libros inspirados por Dios. La inspiración garantiza la pervivencia de estos textos, aunque escritos por evangelistas, por hombres”.

Vian, autor de La Biblioteca de Dios: historia de los textos cristianos, selecciona, por razones obvias, dentro de su canon religioso la Biblia, pero también textos apócrifos como la Carta de Aristeas, “que llevaría conmigo” a todas partes. A su juicio, esta obra, del siglo III a.C. resulta fundamental en la historia de la cultura mundial porque cuenta la traducción griega de la ley hebrea (lo que se denominó Septuaginta), uno de las semillas de la Biblia, por encargo de Ptolomeo II, rey de Egipto.

“Si la Biblia hebrea no se hubiese traducido al griego hoy, la Biblia sería un texto interesante pero al mismo nivel que El libro de los muertos egipcio, sólo para los especialistas”, opinó. Además, el director de L´Osservatore Romano citó como obras fundamentales del canon cristiano los textos de Filón de Alejandría, Eusebio de Cesarea (Historia de la Iglesia, “un verdadero hipertexto”, y Vida de Constantino), el Libro de Suetonio…