Análisis y Opinión

¡La Junta es mía!

LA DUDA INCORRECTA

Luis Sánchez de Movellán | Martes 21 de octubre de 2014
"La victoria pírrica del PP no ha servido para nada. La soberbia de Arenas, la inepcia del gurú demoscópico y el prematuro “síndrome monclovita” de Rajoy han tirado a la basura una ocasión de oro".

Después de campar a sus anchas el PSOE durante más de 30 años por tierras de Andalucía, se han celebrado las tan esperadas elecciones autonómicas del 25-M. Había mucho temor a perderlas en el PSOE a pesar de dominar esas tierras como los antiguos terratenientes, como caciques, que a cambio de toda suerte de favores, chantajes y gabelas han amarrado el poder convirtiendo una región que podía ser de las más prósperas de España en una ruina y en un paraíso del desempleo.

Por el contrario, el PP tenía ciega esperanza en ganarlas. Pero como en política la ficción puede convertirse en cruda realidad y ésta puede transformarse en ilusorio espejismo, resulta que el ganador se ha quedado compuesto y sin novia y el que ha obtenido muchos menos votos y escaños, gracias a la más que posible conjunción izquierdista, será el que siga mangoneando y conduciendo al abismo a la res publica andaluza.

La victoria pírrica del PP no ha servido para nada. La soberbia de Arenas, la inepcia del gurú demoscópico y el prematuro “síndrome monclovita” de Rajoy han tirado a la basura una ocasión de oro. Era el momento de que el PP hubiera atacado ideológicamente, pero los complejos infundados les atenazó y la derecha tendrá que contemplar melancólica y desesperadamente como han de pasar muchos años antes de que tengamos la oportunidad de ser testigos de ese más que necesario cambio sociológico y político en Andalucía.

Ni los negocietes con cafelito de Juan Guerra en su despacho de conseguidor en la propia Junta, ni el director general que compraba cocaína e iba de “puticlus” con el dinero de los parados, ni los hijos del califa Chaves que se han beneficiado escandalosamente del poder de su padre han hecho que el voto invirtiera la tendencia. Si con el descrédito que durante las dos legislaturas de Zapatero ha acumulado el PSOE y con los sonados escándalos que han rodeado su gestión en el ejecutivo andaluz, aún así, ha sido capaz de aguantar el tirón y seguir gobernando en la mayor comunidad autonómica española, nos tememos que de aquí en adelante, los socialistas bien pueden evocar parafraseando aquella famosa frase que acuñara don Manuel Fraga durante su etapa de Ministro de la Gobernación, y exclamar: “¡La Junta es mía!”.

La estrategia de Griñán fue muy inteligente al distanciar las elecciones autonómicas de las generales, para no verse arrastrado por la corriente vertiginosa de la debacle zapaterista. Y por otra parte, se ha encontrado con un regalo del PP: una campaña de perfil más que bajo en la que Javier Arenas no ha sabido vapulear al socialismo corrupto y dejarlo inerte en la lona del cuadrilátero político andaluz. Y encima se niega, no sabemos si en un ataque de soberbia o de idiocia, a participar en un debate televisivo con sus contrincantes políticos ¡Señor Arenas, ha cobardeado en tablas y le han “aliviado” la merienda los “sociatas”!

A ver si de una vez por todas, la derecha se convence de que hay que desechar complejos. En política, nadie (y menos la izquierda) puede atribuirse una superioridad moral, que nadie ha concedido, ni la prerrogativa de dar lecciones de democracia. La derecha se ha de comportar con prudencia pero con energía, ha de dialogar pero con decisión y argumentos fuertes, ha de mantener un buen talante pero aparejado a una sólida firmeza. Hay que evitar que una actitud “humilde” y meliflua pueda dar la impresión de que se está pidiendo perdón a la izquierda por existir. Hay que desterrar los viejos fantasmas que históricamente acomplejan a la derecha y recuperar la decisión, la energía y la firmeza como valores para contraponer al despotismo, la corrupción y la desvergüenza que caracterizan al radicalsocialismo.

Los resultados de las recientes elecciones autonómicas andaluzas, deberían constituir una seria preocupación para el PP. Porque nadie duda de que los doce escaños de IU ya están en la saca del PSOE. Los populares tienen que sacar lecciones del pasado y del cercano presente para comprender que el PSOE, maestro en operaciones de ingeniería social, se puede atrincherar numantinamente al sur de Despeñaperros y desde Andalucía comenzar la reconquista del poder perdido en el resto de España.
  • LUIS SÁNCHEZ DE MOVELLÁN DE LA RIVA es Doctor en Derecho y Director de la Vniversitas CEU Senioribvs.