Economía

Crean un equipo internacional de coordinación para la Economía del Bien Común

COMIENZA OFICIALMENTE SU ACTIVIDAD MUNDIAL

El equipo de coordinación internacional del Movimiento de la Economía del Bien Común presente en los 5 continentes y 18 estados miembros comienza a funcionar oficialmente

Redacción | Martes 21 de octubre de 2014
Tras dos años y medio el movimiento de la Economía del Bien Común se ha consolidado en los 5 estados principales: España, Italia, Suiza, Alemania y Austria, y ha ido expandiéndose por América, Europa del Este, Escandinavia, Australia y Nueva Zelanda. Coincidiendo con el incremento y extensión territorial así como para intentar satisfacer la creciente demanda suscitada a nivel mundial crece automáticamente la necesidad de estructurar este movimiento a nivel internacional. En la Asamblea General se acordó constituir una asociación para apoyar y fomentar la Economía del Bien Común.


El movimiento internacional cuenta hoy en día con más de 1300 empresas simpatizantes de todos los tamaños, desde autónomos o micropymes con 1 trabajador hasta organizaciones que superan los 2000 trabajadores. Además se han sumado más de medio centenar de políticos, instituciones públicas, bancos, así como municipios y regiones. Sin olvidar las 166 Asociaciones que, de una forma u otra, vinculan su actividad a los criterios de la Economía del Bien Común.

Además el número de personas implicadas en consolidar y expandir los criterios de la Economía del Bien Común se han multiplicado exponencialmente. Hay registradas 4.000 personas, pero este número aumenta ampliamente en el caso de las redes sociales donde las listas de simpatizantes crece a diario.

“Estamos muy orgullosos de todos los voluntarios que están trabajando para involucrarse y expandir esta filosofía que propugna un cambio en la forma de medir la economía. Nos damos cuenta que cada día es menos una utopía y más realidad. Empresas, organizaciones e instituciones, administraciones públicas alrededor del mundo se están poniendo en contacto con nosotros para hacerlo posible en sus propios contextos de actividad, en sus entornos y sus vecindarios. La consecución de este grupo de organización ayudará a que estemos todos en contacto y en sintonía y así, entre todos, lograremos cambiar muchas cosas” asegura Christian Felber, el economista promotor de los principios de la Economía del Bien Común.

Colaboradores acompañan a las organizaciones que deciden involucrarse. Los Auditores controlan y verifican los balances de la economía del bien común. Además, la figura de los embajadores de la Economía del Bien Común, ayudan en la difusión de este movimiento. Profesores, científicos, artistas… como Johannes Gutmann von Sonnentor, Konstantin Wecker o Anna Mercadé, Directora de la unión de empresas en la Cámara de Comercio en Barcelona… Las personas seguidoras del movimiento se constituyen en Asociaciones, Partidos etc. en favor de la economía del bien común.

Los activistas tratan de potenciar y hacer visibles los valores humanos dentro de la economía. Con ello se quiere asegurar , que el bien común sea la finalidad última sobre la que se base la política y la economía, tal y como ya está legislado en la constitución de muchos países.

La actividad de la economía del bien común se diversifica a nivel regional en 100 campos de energías/grupos regionales y a nivel jurídico en asociaciones nacionales y municipales y/o locales. El trabajo del equipo IKT consiste en poner en práctica las decisiones tomadas y consensuadas en las asambleas, asociaciones y campos de energía, coordinando y asistiendo además todos los trabajos y/o proyectos que emergen de las empresas, colegios, municipios, así como del movimiento general.

Economía del bien común (en el original alemán Gemeinwohl-Ökonomie), es un proyecto económico abierto a las empresas y promovido por el economista austríaco Christian Felber que pretende implantar y desarrollar una verdadera economía sostenible y alternativa a los mercados financieros en la que necesariamente tienen que participar las empresas.

La economía del bien común se debe regir por una serie de principios básicos que representan valores humanos: confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión, entre otros. En la economía real actual se mide el éxito económico con valores o indicadores monetarios como el producto interior bruto y los beneficios que dejan fuera a los seres humanos y al medio en el que vivimos. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerra, se vive en una dictadura, si sobreexplotamos el medio, si se respetan los derechos humanos, etc. De la misma manera que una empresa tenga beneficios no nos indica nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre lo que produce ni cómo lo produce.

El balance del bien común mide como una empresa vive: la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la democracia con todos sus proveedores y clientes. Por ejemplo, si la empresa promueve la esclavitud infantil, si hay desigualdad entre hombres y mujeres, si las rentas de los trabajadores están diferenciadas...

Finalmente, la evaluación de esos valores podrá permitir al consumidor escoger los productos. Para los defensores de la economía del bien común, aquellas empresas a las que guíen esos principios y valores deben obtener ventajas legales que les permitan sobrevivir, frente a los valores del lucro y la competencia actuales. La implantación del modelo teórico comenzó en octubre de 2010 con un grupo de empresas de varios países que participan activamente cumpliendo voluntariamente los requisitos del proyecto de economía del bien común.