Análisis y Opinión

La Transición caduca

Gonzalo Sichar

¿PARTIDOS "ANTICASTA" POLÍTICA?

Por Gonzalo Sichar, profesor de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid

Martes 21 de octubre de 2014
El bipartidismo que nos vendieron como bálsamo para la estabilidad política, treinta años después ha demostrado ser el sostén de una casta política hermética y alejada de los problemas de la sociedad. Ha tenido que llegar una profunda crisis, no sólo económica sino institucional, para que se tambaleen los cimientos de la partitocracia que secuestró a la democracia. Pero más vale tarde que nunca. Y la primera vez que el sistema se removió fue cuando en 2006 un grupo de desconocidos entraron a la primera en el Parlamento catalán. Y el proceso se reprodujo cuando dos años más tarde, también a la primera, entró UPyD en el Congreso de los Diputados.

Por más que el ‘establishment’ ha tratado de que esto fuera una pesadilla, ambos partidos han ido sumando diputados en posteriores contiendas electorales y sus expectativas aún crecen más. Una pena que no se unan de algún modo para sumar sus fuerzas mientras este injusto sistema electoral perjudique tanto a los partidos pequeños. Por mucho que nieguen los líderes de la formación magenta, el espacio político es idéntico, y el electorado es de lo que entiende, no de lo diferentes que sean en cuanto a estructura orgánica.

Ciutadans y UPyD han dado el pistoletazo de salida y han mostrado que sí se puede cambiar el sistema sin necesidad de reventarlo, como trataría de hacer la extrema izquierda. Montesquieu decía que «Siempre he visto que para triunfar en el mundo es preciso parecer loco y ser prudente». Atreverse a desafiar al sistema partitocrático pareciera una locura, pero cuando se ha hecho desde posiciones moderadas y pacíficas como las de UPyD y C’s, la estabilidad democrática (que no partitocrática) ha salido ganando.

Y es otro éxito de estos “locos” que desde posiciones conservadoras —poco proclives a los cambios— también se empiecen a plantear la creación de un nuevo partido. Y es bueno porque, aparte de cuestiones propias de la derecha, este nuevo grupo también incluye medidas de regeneración democrática, de reconversión del sistema.

Y este clima de euforia ha llevado a Albert Rivera, líder de Ciutadans, a extender su proyecto por España en forma de una plataforma con todos los visos de convertirse en partido político. El bipartidismo estará frotándose las manos con la aparición de partidos con un gran porcentaje de discurso parecido. Quizá hasta esté estimulando esta división del voto disconforme. Desde luego me ha llamado la atención con la que los medios (del sistema) en seguida han ofrecido los micrófonos al joven líder catalán, y lo que en cambio le costó tanto a Rosa Díez hacerse oír. Pero ¿y si esto en lugar de dividir el voto anticasta política lo que provoca es que esté en boca de todos que el sistema hay que cambiarlo? ¿Y si al final tuviéramos parlamentos con izquierdas, derechas, y los de más allá, pero en lugar de representados por los viejos partidos lo hicieran estos nuevos partidos que se atreven a reformar una Constitución que salvó los platos en la Transición pero que ha dado muestras de que aquella etapa ha caducado?
  • Por Gonzalo Sichar es profesor de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid