Desde luego no espero que esta medida consiga impulsar cambio de ciclo alguno en el consumo de bienes y servicios y/o en la inversión empresarial(lo de Bill Gates es una excepción como inversión financiera). El proceso de ajuste va todavía para largo, los bancos ya obtienen beneficios en sus cuentas de resultados, pero no apreciamos, lamentablemente, alegrías financieras en nuestros bolsillos, el crédito disponible seguirá destinándose a la compra de deuda pública y al saneamiento financiero de la banca, aun quedan flecos millonarios por resolver. Otra cosa es intuir que, a medida que se aproxime el ciclo político electoral, asistiremos a un anuncio más optimista de los cambios que se han ido produciendo en los últimos meses, para esto tendremos que espera al año 2016.
Se me ocurre pensar que nos pasa algo parecido a lo que nos contaba D. Miguel de Cervantes. Don Quijote, en una de sus divertidas andanzas, siempre acompañado de su inseparable amigo Sancho, nos ofrece una idea brillante para curarse las heridas producidas por una de sus innumerables palizas recibidas. Y la idea es preparar una pócima. Un determinado licor que sana los dolores y las angustias de los hombres, el llamado bálsamo de Fierabrás. Sería reconfortante que nuestros dirigentes trabajaran intensamente en la búsqueda de algún bálsamo con propiedades curativas para nuestros bolsillos. Descuiden, por si este licor no fuese suficiente, les propongo otra opción sanadora también recogida de la literatura, en este caso del mundo del comic. Es probable que la elaboración de una pócima similar a la que bebían los galos en las aventuras de Asterix y Obelix, ahora que regresan al mundo editorial. Es más que probable que Panoramix haya diseñado una nueva formulación más efectiva y directa para la curación de las heridas del alma y también de los bolsillos de la economía familiar, basada en menos recortes y más política fiscal, rebaja de impuestos y persecución del fraude y economía irregular Siendo muy pesimista al respecto considero que al final recurriremos a cualquier ungüento capaz de estimular la cicatrización del malestar existente en nuestro entorno político, social y económico. Ya me contarán cómo les ha ido con estas recetas literarias, las otras, las económicas no nos dan los resultados esperados inmediatamente.
Otra noticia publicada en los medios, hace unos días es la relativa a contribuir a mejorar la calidad de vida de los súbditos venezolanos. Debe ser alguna sugerencia espiritual transmitida desde el más allá por el omnipresente Chaves. El asunto radica en la creación de un Viceministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo Venezolano, tal que así como lo están leyendo, imagino que aquellos que hayan leído a George Orwell les resultará familiar este interés por la felicidad del pueblo, es una idea inspirada en la filosofía del Libertador Simón Bolívar, a su vez inspirado en los economistas ilustrados ( Campomanes, Cabarrús, Jovellanos,etc) de nuestro siglo XVIII.
Nos revela el mismo presidente Maduro, que esa área debe ser la gran oficina de beneficencia del Gobierno, donde se gestionan reclamaciones y necesidades de los venezolanos más vulnerables( con un 55% de inflación y escasez de bienes en el mercado). ¿Se imaginan a Rajoy creando un vice ministerio parecido en España? Quizá sería un buen antídoto para neutralizar las iras hacia el ministro Wert y algún otro.
Como ven les he planteado diversos escenarios para la reflexión sobre la necesidad imperiosa de hallar una combinación de políticas que contribuyan, no ya a la suprema felicidad bolivariana, sino más bien a frenar este desolador derrumbe de nuestro añorado estado del bienestar. Entramos en una probable zona dominada por un estadio de deflación, tenemos uno tipo de interés básico al 0,25%, presumo que lo veremos pronto al 0%, pues incluso con este nuevo marco monetario la economía no reaccionará. La trampa de la liquidez está muy bien instalada en la economía productiva y en nuestro subconsciente. Hay que huir de esta ortodoxia económica que viene aplicando la Dra. Merkel y sus secuaces ideólogos procedentes del Bundesbank. Sí me convence el argumento de Andrés García Reche, catedrático de Económicas de la Universidad de Valencia, cuando nos recomienda que “se necesita un aumento de la intensidad innovadora de nuestras empresas en todas sus vertientes; en producto, en procesos, en organización, y, por supuesto, en su despliegue en el mercado.”
Acabo haciendo mías la reflexión que hace una de las grandes leyendas del piano, el maestro austriaco Alfred Brendel (1933) cuando responde que está curado del fanatismo. Recurre a sus libros, su música. Grandes museos, buena literatura. Las obras de arte han sido una reacción a este absurdo de la vida.
- Vicente Vera Esteve es economista y escritor