Análisis y Opinión

Reflexiones sobre Madrid

Madrid, representada aquí por La Cibeles, atraviesa uno de los momentos más decadentes del último siglo.

LA CAPITAL, EN DECADENCIA

Por José Luis García Salazar

Martes 21 de octubre de 2014
El 2013 ha sido un año nefasto para Madrid, para los madrileños y para los que vivimos en esta malhadada ciudad, capital de la todavía España. En efecto, en primer lugar, está el injusto trato que, en el presupuesto nacional, el gobierno destina a la Comunidad Autónoma madrileña, desdeñando sus legítimas aspiraciones en gastos e inversiones y sin tener en cuenta ni su fundamental importancia en el P.I.B. nacional ni el volumen de su población. Este desigual tratamiento no se da en otras Comunidades, a las que se beneficia sistemáticamente. Y no es necesario mencionar alguna.



Tampoco tiene en cuenta el gobierno lo que significa ser la capital de España, ignorando las servidumbres que ello representa y los gastos que acarrea. Y esto sin contar los daños en el equipamiento urbano que ocasionan manifestaciones, algaradas y todo tipo de desmanes que eligen Madrid para dar mayor relevancia a sus protestas, al ser la sede de aquél. En segundo lugar podría mencionarse el repetido desprecio con que el Comité Olímpico Internacional ha tratado a nuestra ciudad, negándola sin razón clara la organización de las Olimpiadas del 2020, en beneficio de Tokyo esta vez. Esta designación ha supuesto privar a Madrid del crédito internacional al que se había hecho merecedora, por el alto grado de finalización de las instalaciones necesarias y la calidad contrastada de las ya construidas, con el perjuicio económico que todo ello ha supuesto. ¡Qué nuevo y definitivo desenlace! En tercer lugar hay que referirse al fiasco de Eurovegas. Las grandes ilusiones de todo órden que representaba la construcción de ese magno proyecto, se han desvanecido de la noche mañana. Ni inversiones cuantiosas, ni puestos de trabajo, ni infraestructuras anexas, ni utilización de terrenos baldíos. Nada de nada. Todo ha sido una pura especulación con un planteamiento final de blindaje jurídico, de condiciones crediticias y de exigencias fiscales inasumibles bajo ninguna legislación, por parte de un oscuro personaje del mundo del juego. ¡Y qué juego de farol! Otra gran oportunidad fallida para Madrid.

Y ahora, describiéndola en cuarto lugar, la ruptura de la conexión internacional por via férrea. En efecto, desde el año 1969, gracias a la moderna tecnología del tren Talgo con rodadura desplazable, Madrid estaba unido directamente cada noche con Paris. Un magnífico enlace que no sólo beneficiaba a los madrileños sino también a los habitantes de la meseta, a los extremeños y a los andaluces. Aprovechando el llamado “horario del sueño”, el Talgo salía de Madrid-Chamartin a las 19,40 horas y llegaba a Paris-Austerlitz a las 8,48 horas. Es decir, era un verdadero tren-hotel. Ni que decir tiene que el viajero contaba con un máximo confort en el tren, acomodándose en coches con camas y disponiendo de una cuidada restauración.

Pues bien, el cierre de la línea directa Madrid-Burgos, primero, y la construcción de la línea de Alta Velocidad entre Barcelona y la frontera francesa (que hemos pagado todos los españoles) han ocasionado que, a partir del 15 de diciembre de 2013, se hayan implantado circulaciones directas diurnas sólo con trenes franceses TGV Duplex entre Barcelona y Paris en 6,5 horas y produciendo como absurda consecuencia la supresión de nuestro Talgo nocturno entre Madrid y Paris. Pero, además, nuestros trenes Talgo de Alta Velocidad (series 102 y 112) han sido absolutamente marginados para su circulación por esta nueva línea, satisfaciendo así los intereses franceses que temen nuestra tecnología ¿Qué oscuros intereses se han movido en esta operación? ¿A quién beneficia claramente? ¿Cómo puede decir la Sra. Ministra de Fomento que, desde ahora, los Pirineos dejan de ser una barrera? ¿Sabe lo que dice? Desde luego, la gran perjudicada ha sido nuevamente Madrid y su Comunidad, cuyos dirigentes políticos aún no se han enterado de la marginación sufrida. Después de todo lo expuesto a grandes rasgos, ¿está o no justificado calificar el 2013 como un año nefasto para nuestro Madrid? ¿A quién puede extrañar su decadencia?