Análisis y Opinión

Llegó la patota expropiadora

LA DUDA INCORRECTA

Luis Sánchez de Movellán | Martes 21 de octubre de 2014
"El papel de los inversores chinos ha sido muy sigiloso, pero informes de inteligencia estadounidenses han desvelado las negociaciones entre españoles y asiáticos incidiendo en lo avanzado de los contactos. En este sentido, ha sido significativa la ausencia de declaraciones al respecto por parte del Presidente Obama, lo que lleva a pensar en el apoyo norteamericano a la expropiación patotera de la Presidenta argentina, ya que a los EE. UU. les inquietaba el ingreso de capitales chinos en las explotaciones de Vaca Muerta y que los tigres amarillos les hicieran la competencia petrolera".

En la intrahistoria del contencioso entre Argentina y España por el asunto de la expropiación patotera, parece que existieron negociaciones discretas entre inversores chinos y Repsol YPF, tras las cuales se habría llegado a un acuerdo entre la petrolera española y la china Sinopec, por el cual aquélla vendería a ésta el 57,4% de YPF. El interés chino por entrar en YPF se desató por el descubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta en la provincia del Neuquén.

El papel de los inversores chinos ha sido muy sigiloso, pero informes de inteligencia estadounidenses han desvelado las negociaciones entre españoles y asiáticos incidiendo en lo avanzado de los contactos. En este sentido, ha sido significativa la ausencia de declaraciones al respecto por parte del Presidente Obama, lo que lleva a pensar en el apoyo norteamericano a la expropiación patotera de la Presidenta argentina, ya que a los EE. UU. les inquietaba el ingreso de capitales chinos en las explotaciones de Vaca Muerta y que los tigres amarillos les hicieran la competencia petrolera.

La preocupación del Presidente Obama era que los chinos entraran en el negocio de los hidrocarburos en la Argentina. La prioridad máxima era impedir el avance asiático en Iberoamérica y, tras la reunión de Cristina F. de Kirchner en Washington, ésta aceleró los trámites para la expropiación convirtiéndola en una acción al más puro estilo patotero.

En el mercado inversionista ya se está especulando con un posible ingreso de inversores en la nueva y expropiada YPF, que tendría un funcionamiento mixto con Petrobras. En Brasil, la empresa del grupo Brufau está asociada con Sinopec, quien posee un 40% de las acciones de la filial. Y en Venezuela, PDVSA está ya asociada a la gigantesca Petrochina.

La estrategia estadounidense parece pasar por tolerar la expropiación ilegal para dejar fuera a los chinos y favorecer los intereses de las grandes petroleras norteamericanas. Exxon ya explora Vaca Muerta con YPF y el gobierno ya no puede seguir disimulando el interés de la transnacional del petróleo por el subsuelo argentino. En un primer momento, intentaron disimular burdamente esta asociación entre compañías argentinas y estadounidenses, pero el Viceministro de Economía, Axel Kicillof, declaró que “en la última reunión pública con Exxon, manifestaron su interés”.

Lo que está claro es que el gobierno argentino sirve fielmente a los intereses imperialistas norteamericanos. Y así, la transnacional Shell podría sumarse a la exploración y explotación del yacimiento de Vaca Muerta. Y tampoco se descartan acuerdos con Esso y Chevron, las cuales poseen una altísima tecnología y un sofisticado equipamiento para realizar extracciones rentables del shale-oil y del shale-gas, factores con los que no cuentan las petroleras chinas. Los asiáticos tienen más dinero, pero mucha menos tecnología y menos conocimiento.

En la pasada reunión del G-20 en Washington, no se hizo mención alguna referente al conflicto desatado con la Argentina por la nacionalización ilegal de YPF. La expropiación patotera ha supuesto un duro revés internacional para el gobierno español, ya que Mariano Rajoy esperaba un pronunciamiento sobre el tema y se ha dado la callada por respuesta. Con la disculpa de que el asunto era un problema entre dos países, el propio G-20 se ha lavado las manos argumentando que “el G-20 es un foro que no lidia con temas específicos de asuntos bilaterales”.

Como podemos ver, el peso internacional de España está bajo mínimos y ya no somos aquel país que hacía, en tiempos del Presidente Aznar, sonar su voz en todos los foros internacionales con fuerza y que podía defender sus intereses con peso específico sin complejos. Hemos pasado de ser una potencia con cosas que decir y hacernos oír a un país de cuarta categoría nada de fiar y menos a escuchar.


(*)LUIS SÁNCHEZ DE MOVELLÁN DE LA RIVA es Doctor en Derecho y Director de la Vniversitas CEU Senioribvs