ANÁLISIS
Angel Maestro | Martes 21 de octubre de 2014
"Un evidente ejemplo de la potenciación de las relaciones son las grandes maniobras navales del Mar Amarillo conjuntamente por la Flota rusa del Pacífico y las Fuerzas navales chinas, frente a la base naval china de la ciudad de Qingdao o Tsingtao, que hasta 1914 fue base naval de Alemania . Desde finales del siglo XIX y aprovechando la difícil situación y debilidad china las mayores potencias occidentales establecieron bases permanentes en el continente chino".
Tanto por los más altos representantes políticos de Rusia como China se han realizado declaraciones sumamente significativas respecto al incremento de las relaciones de todo tipo: políticas, económicas, militares entre ambas potencias. Declaraciones en base a realizaciones muy concretas fuera de convencionalismos respecto a la amistad entre los pueblos u otro tópicos similares.
La visita a Moscú del alto dirigente político chino Li Keqiang, uno de los nueve miembros del máximo órgano de poder político efectivo en China, el comité permanente del Politburó, ha puesto de manifiesto esa potenciación de las relaciones ruso-chinas, firmándose por ambas partes un total de 27 contratos por valor de 15 mil millones de dolares que comprenden aspectos económicos, energéticos ,políticos. Con motivo de tal ocasión respecto a las relaciones Rusia- China, manifestó claramente el elegido
presidente Vladimir Putin textualmente : “ El nivel de nuestras relaciones es muy alto y sin precedentes “. Putin, quien a pesar de la hostilidad hacia su figura por cierta parte de los medios informativos occidentales desconocedores interesados del sentir de Rusia , sigue siendo el político mejor valorado por la mayoría del pueblo ruso, no sólo ha mantenido sino impulsado el continuo aumento de relaciones entre ambas potencias.
Por parte china, el vicepresidente Xi Jinping, y futuro dirigente máximo cuando se celebre el próximo congreso del PCCh, ha corroborado no los deseos, sino las realidades suscritas por ambas partes que afectan a la colaboración en la cooperación estratégica, las finanzas y la energía.
Un evidente ejemplo de la potenciación de las relaciones son las grandes maniobras navales del Mar Amarillo conjuntamente por la Flota rusa del Pacífico y las Fuerzas navales chinas, frente a la base naval china de la ciudad de Qingdao o Tsingtao, que hasta 1914 fue base naval de Alemania . Desde finales del siglo XIX y aprovechando la difícil situación y debilidad china las mayores potencias occidentales establecieron bases permanentes en el continente chino. En las maniobras navales citadas han intervenido por ambas partes los más modernos buques de guerra de ambas Armada : cruceros, destructores, submarinos, etc,, entre ellos el crucero lanzamisiles “Varia”, calificado en círculos militares como “destructor de portaviones”, así como submarinos chinos de última tecnología. China ha obtenido un éxito tecnológico días pasados con el lanzamiento mediante un solo cohete espacial lograr poner en órbita dos satélites artificiales, lo que en lenguaje popular español supondría “ matar dos pájaros de un tiro”.
Portavoces chinos han manifestado que tales maniobras navales no suponen ningún deseo de contraposición a las también recientes maniobras conjuntas de los Estados Unidos y Filipinas, con un desembarco de la Infantería de Marina estadounidense en la isla de Palawan. Cierta tensión existente entre China y Filipinas se debe a la disputa por la isla que se considera china de Huangyan, denominada por Filipinas como atolón de Scarborough, nombre por cierto de nulo origen tagalo y evidentemente de idioma inglés.
Por parte rusa se ha hecho hincapié sobre el hecho de que la OTSC, siglas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, no supone ninguna contraposición a la OTAN. La OTSC, en la que el papel de Rusia representa de forma destacadísima el esfuerzo principal, está compuesta además por Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, y Uzbekistán. De todos ellos, exceptuando Rusia, Kazajstán parece que es el de mayor estabilidad política, potencialidad económica y posibilidades futuras.