Análisis y Opinión

Ucrania, en guerra civil

EDITORIAL

Los rusos no admitirán que Alemania de consejos acerca la solución y considerarán un insulto que se proponga como interlocutor con la UE

Martes 21 de octubre de 2014
La evolución de los acontecimientos en Ucrania ha derivado en un estado de incuestionable guerra civil. Ya no hay jornada en la que no haya algún muerto en un conflicto civil en el que las fuerzas armadas ucranianas están desempeñando un papel intrascendente. Blindados o helicópteros han sido inutilizados o derribados por las milicias que quieren la independencia de Ucrania. Estos gravísimos acontecimientos han puesto a la Unión Europea en la tesitura del desempeño de una misión que debería ser mucho más proactiva que la demostrada hasta ahora, totalmente vinculada a la estrategia marcada por los Estados Unidos en un conflicto en el que responde a sus propios intereses. Aún no está determinado el papel que ha jugado la Administración de los Estados Unidos en la activación del golpe de estado que depuso al ex presidente Viktor Yanukovich, depuesto el pasado mes de febrero.

La UE debería entender que el escenario europeo es su campo de juego y que no se debe dejar mediatizar por interese externos. Debemos recordar en estos momentos la situación de descontrol en que durante años derivó la guerra en la ex Yugoslavia en un conflicto en pleno corazón de Europa que dejó no solamente millares de muertos, sino situaciones humanitarias inconcebibles en nuestro continente desde el final de la II Guerra Mundial. Y volvemos a las andadas: la UE mira hacia otra parte. Resulta lógico que Bruselas quiera mantener una postura firme por su presencia en el seno de la OTAN, pero debiera intentar mantener una posición no necesariamente alineada con la mantenida por Estados Unidos, al que el conflicto afecta de manera diferente. Parece cada vez más claro que los pro-rusos colocan la frontera que les separa de Ucrania al Este del Dniéper, lo que podría convertirse en un objetivo a lograr. Pero también parece claro que cada vez se hace más difícil el control de la seguridad efectiva en una República que nace del colapso, aún convaleciente, de la extinta Unión de Repúblicas Socialsitas Soviéticas.

Rusia ya ha puesto, con toda lógica, la fecha del mes de junio para el corte del suministro de gas a través de Ucrania si el conflicto evoluciona de manera indeseable en el transcurso de los próximos días. El corte afectará al suministro energético a Europa, porque los gaseoductos atraviesan en inseguro territorio ucraniano. Hay que valorar que Rusia no se verá muy afectada por estos cortes, ya que la deuda que mantiene Rusia con Ucrania es de 3.500 millones de dólares por el gas ruso importado. Sin embargo, Europa importó de Rusia prácticamente el 30% de su consumo de gas, consumiendo casi 163.000 millones de metros cúbicos. El efecto que el corte de suministro ruso tendría para la economía de la UE y las bolsas occidentales sería catastrófico, por lo que urge una solución diplomática en la que la UE y algunos estados europeos deberán jugar un papel determinante, por encima de las sanciones y amenazas propuestas por Samantha Power, embajadora de Estados Unidos ante la ONU. Un acuerdo con Rusia en materia de seguridad en la zona, que incluya un alto el fuego y la revisión de la situación política interna de Ucrania, debería ser el objetivo a perseguir, incluyendo el envío de fuerzas de pacificación en las que podría intervenir un combinado de las fuerzas armadas de algunos estados europeos y de Rusia.

Claro que es de todo punto necesario que en la búsqueda de soluciones comience a apartarse definitivamente Alemania, entendiendo que para los rusos supone una humillación inaceptable que un alemán –en este caso, una alemana, Angela Merkel-, quien tenga que decirle a los rusos lo que tienen que hacer. Para Rusia será siempre un insulto que un alemñan le tenga que decir lo que tiene que hacer, y solo habrá que retrotraerse a la memoria colectiva, teniendo aún muy presente el coste de 20 millones de muertos que causó la guerra con Alemania hasta 1945. Jamás aceparán que continúe siendo Angela Merkel la portavoz de una UE cada vez menos determinante en la solución de un conflicto que nos amenaza a todos cada día que pasa sin que hagamos nada.