Presentamos una guía práctica para gestionar la innovación. Ofrece de forma clara los puntos esenciales de esta filosofía gerencial, que es motor del crecimiento, y muestra numerosos casos prácticos, tanto de productos como de servicios, desde el punto de vista de la estrategia, la gestión del talento, la metodología y la cultura empresarial.
Hay numerosos títulos publicados sobre innovación, pero este me ha parecido interesante por dos aspectos: en primer lugar, porque se ofrecen de forma clara los puntos esenciales de esta filosofía gerencial, que es motor del crecimiento; y en segundo lugar, por los ejemplos prácticos que se ofrecen, tanto de productos como de servicios. Desde el punto de vista de la estrategia, la gestión del talento, la metodología y la cultura empresarial, se muestran casos de estudio, como Red Bull, Vorwerk, Tupperware, Instagram, Kodak, Motorola, Nokia, RIM, 3M, Apple, Wonderbra, BlackBerry/RIM, EMI, Procter & Gamble, Nespresso, BBVA o Pixar. Una lección aprendida de todos ellos sería: “No se duerma en sus laureles. Olvide sus éxitos”. Cierra el ensayo el Índice Altran para la Innovación, con su enfoque de análisis novedoso, pues hace posible evaluar las medidas más idóneas para el cumplimiento de los objetivos clave sobre innovación t tecnología fijados en la Estrategia 2020 de la Unión Europea.
Según los autores, Enric Barba y José Ramón Magarzo, del mismo modo que el éxito de la innovación en una compañía depende de una buena estrategia empresarial, el éxito de un país en términos económicos y tecnológicos depende de una estrategia y de un apoyo institucional. Por esa razón, el reto a nivel de sociedades y países es el de hacer que en época de crisis se especialice para dar respuesta a un problema no resuelto, con el apoyo de las empresas tecnológicas. En realidad,- y esto hay que repetirlo con frecuencia-, no es el Gobierno quien innova, sino las empresas. El Estado debe poner los medios, en función del principio de subsidiariedad, que es como mejor se desarrolla la colaboración público-privada. En definitiva son las empresas dan respuestas a los problemas que tienen en el propio país, tanto desde el mismo Gobierno como en los sectores industriales.
Dos rasgos comunes a todas las empresas innovadoras, tanto antes como ahora, son el uso de sus fortalezas (las conocen) frente a la adversidad y la búsqueda de nuevas oportunidades que generen valor y aumenten sus ingresos. Estas empresas aprovechan las crisis económicas para reestructurar sus inversiones en I+D+i y adaptan sus innovaciones a las nuevas realidades del mercado. El consejo más importante es que se haga un análisis muy profundo de cuáles son las propias fortalezas, y de ahí partir para poder desarrollar innovación. Es cierto que innovar es arriesgado, pero hacerlo es letal. Los clusters pueden ser uno de los sustratos para ello. En este ensayo se encuentran los puntos clave del I+D y una guía práctica para poder desarrollarlos.
Creo que la inversión pública en I+D tiene el riesgo de convertirse en una trampa: puede derivar en entregar a las empresas una subvención limitada, pero que no viene condicionada por el éxito o el fracaso del proyecto. Es como si el gestor dijera “si me demuestras que te has gastado adecuadamente esos fondos, yo te los subvenciono”. Debería premiarse la innovación con resultados plasmados en ventas o en el logro de capacidades tecnológicas, pues demuestra que la inversión ha sido justificada, con riesgo para ambas partes, es decir, del empresario que arriesga y del Estado que apuesta con el dinero de los impuestos de los ciudadanos y de las propias empresas. Esta tensión es la que, en definitiva, genera una verdadera cultura de innovación.
FICHA TÉCNICA:
- Enric Barba y José Ramón Magarzo
- Dobleerre Editorial
- 203 Páginas
Gabriel Cortina