Análisis y Opinión

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Fernando Maura

ALTERNATIVAS A LOS PARTIDOS CLONADOS

Por Fernando Maura (Eurodiputado por UPyD)

Fernando Maura | Martes 21 de octubre de 2014
La vida podría considerarse como una sucesión de relatos, también la vida política. Los hay que son relatos de éxito y los hay que pesan con la carga de los fracasos. El que les voy a relatar en los párrafos que siguen es un relato de éxito. Porque Unión, Progreso y Democracia nació a la vida pública hace ya siete años para devolver la esperanza a un país y a unos ciudadanos preocupados ante el gobierno de un partido que no quería reconocer la virtud moral de las víctimas y la condición perversa de los asesinos. Un partido que nos gobernaba entonces y que apelaba a la negociación como medio para resolver el final del terrorismo.

Veníamos de ¡Basta Ya! Veníamos de las organizaciones políticas que habían hecho frente a esa forma de actuar. Y aunque, en algún caso, esas mismas formaciones pudieran incluso llegar hasta a abandonarnos, veníamos de la dignidad democrática y del respeto a las libertades. Claro que muy pronto se nos acumulaba el trabajo, ¿qué hacer con el estado de las autonomías?, ¿qué respuesta ofrecer a un conjunto de administraciones públicas duplicadas o triplicadas? ¿qué alternativa teníamos a un sistema de dos partidos clonados? ¿qué podíamos hacer con un nacionalismo desmelenado en pos de la palabra-trampa el derecho a decidir?

No haré una glosa ahora de nuestras iniciativas parlamentarias ni de las resoluciones de nuestros congresos o de los libros que hemos publicado en la materia, aunque lo cierto es que el material de trabajo que hemos acumulado durante estos años es suficiente para reconocer no solo las claves sino los detalles de una reforma en profundidad del sistema.

De modo que daré un salto en este relato para situarme en las elecciones europeas de 2014. Unas elecciones en las que el auge de los populismos en otros lugares de Europa se contemplaba con indiferencia en España. Algo así como, ese no es nuestro problema.

Pero sí lo era. Con independencia de la representación electoral obtenida por Podemos, la sola presencia de CiU, PNV, Bildu nos devolvía al viejo escenario de los partidos y coaliciones que pretendían erigir fronteras en Europa, a base de crear estados independientes en las naciones del continente. Claro que se defendían diciendo que eran europeistas...Sólo pretenden, dicen, salir de España, pero dentro de Europa...

Esa es su falacia. El europeísmo consiste precisamente en abolir las fronteras, esas fronteras que euroescépticos, eurófobos y nacionalistas andan ocupados en levantar. Serán muy europeistas en la proclamación de sus posiciones, pero luego coinciden con los conservadores británicos, los frente-nacionalistas franceses, los verdaderos fineses o los nacionalistas flamencos. Pero no voy a adelantar acontecimientos.

La pretensión de UPyD era -como dijo Francisco Sosa Wagner a lo largo de la campaña electoral- la de entrar en un grupo europeista compatible con nuestro programa. Por eso al día siguiente de las elecciones empezó lo que nuestra portavoz calificaría de 'negociación sindical' y, apenas una semana después de las elecciones europeas, yo mismo acompañaba a Francisco Sosa a una reunión con Guy Verhofstadt para entrar en detalles.

Nuestro objetivo consistía en que nuestra entrada en el grupo fuera acompañada por un compromiso de ALDE - por escrito- en el sentido de que el grupo modificara su actitud de considerar el asunto del derecho a decidir de los catalanes como una cuestión interna de los españoles. Les ahorraré la negociación subsiguiente. El caso fue que ALDE firmaría una carta en la que -en su párrafo final- decía por dos veces que ALDE se comprometía a defender y respetar la integridad territorial de los Estados miembros, tal y como recoge, expresamente , el artículo 4.2 de los Tratados.

El resultado fue un mal trago para todo nacionalista que ande enredado en la cuestión esa del pretendido derecho a decidir, a la ruptura de los Estados que existen en Europa, a las pretensiones soberanistas de todo tipo. Y ha supuesto un servicio a nuestro país, a nuestra nación, y a nuestros ciudadanos. A todos los que saben que sólo con la unión -la europea, la española- somos fuertes,

Claro que nuestro ingreso en ALDE no pasaría inadvertido a los nacionalistas que venían acampando en los predios de este grupo parlamentario, CDC y PNV. El más beligerante, el representante de CDC, Sr. Tremosa, realizaría una campaña tan intoxicadora y falaz como inútil para sus pretensiones que se hacía añicos ante la barrera frontal de la inmensa mayoría del grupo, que muy por encima de los dos tercios de sus votos, aceptaba nuestra integración en ALDE. Una pretensión que, además, por contradecir toda lógica racional, convertía a los emisores de semejantes dicterios en sujetos incómodos para los componentes del grupo, generalmente integrado por eurodiputados pertenecientes a partidos nacionales de los Estados miembros. ¿Qué puede pensar un francés, un alemán o un sueco de estas descalificaciones cuando proceden además de un proyecto como el que avalan los nacionalistas?

Los nacionalistas habían construido un grupo de presión, un lobby, por el que presentaban al grupo ALDE como poco menos que partidario de la descomposición de los viejos Estados europeos. Un relato que repetían en Cataluña y en el País Vasco sin temor a que nadie les pudiera llevar la contraria. Se les ha acabado el cuento. Ahora tendrán que confrontar su relato con otro muy diferente, el de quienes podemos exhibir con orgullo un documento de los liberales y demócratas europeos que les -nos- compromete a todos a respetar la integridad territorial de los Estados miembros.

¿Cómo sobrellevarán Tremosa y Bilbao este nuevo episodio de su singladura europea? No soy yo quién para contestar a esta pregunta. Pero no creo equivocarme demasiado si digo que no lo estarán pasando precisamente bien en estos momentos. Más aún cuando sus socios inmediatos -los nacionalistas flamencos- han abandonado al federalista ALDE para incorporarse al euroescéptico ECR, junto con los conservadores británicos, en una decisión por lo demás coherente. Este es el relato. Creo que sin lugar a dudas UPyD ha hecho un gran servicio a España. Pero también un gran servicio a Europa.