Fuentes del sector han subrayado que cada vez que se adquiere una cajetilla ilegal se produce un fraude fiscal, ya que el 80% del Precio de Venta al Público (PVP) de los cigarrillos son impuestos, a lo que se suma además el acceso más fácil de los menores al tabaco y el impacto en el empleo. De hecho, aproximadamente un punto pocentual del comercio ilícito equivale a 90 millones de euros de pérdida de recaudación vía impuestos, por lo que si se mantiene la tendencia, el Estado dejará de ingresar este año unos 950 millones de euros.
Del porcentaje de tabaco procedente del comercio ilícito, según revela IPSOS, el 25,5% corresponde a Philip Morris; el 20,1% a la luxemburguesa H. Van Landewyck; el 17,5% a JTI; el 15% a la griega Karelia Tobacco; el 8,1% a Imperial Tobacco, propietaria de Altadis; el 4,4% a Unknown; el 3,5% a BAT y el 2,1% a Grand River Enterprises.
Por marcas, Ducal y American Legend, propiedad de la luxemburgesa H. Van Landewyck y la griega Karelia, suman un tercio (un 18,1% y un 14,9%, respectivamente) del tabaco ilícito en España, seguidas de Marlboro (14,3%); Winston (12,9%); Chesterfield (8,2%); Camel (4%); Fortuna (3,7%); Number 1 (3,2%); Ducados (2,9%); L&M (2,6%) y otras (15,2%). Asimismo, según el estudio, el tabaco ilícito que se consume en España procede en su mayor parte de mercados como Gibraltar (20,2%), Andorra (13,8%), Canarias (5,3%), Argelia (2,8%) y Ucrania (2,8%).