Análisis y Opinión

Hedge Funds y Bancos Españoles

FINANZAS CON SENTIDO

Pablo Gaya | Martes 21 de octubre de 2014
Si miramos el mal mes de mayo que ha vivido la bolsa española nos encontramos con un sector que destaca sobremanera con respecto al resto, no solo por su pésimo comportamiento, sino por el estar en el centro de la diana desde la nacionalización de Bankia.



Si miramos el mal mes de mayo que ha vivido la bolsa española nos encontramos con un sector que destaca sobremanera con respecto al resto, no solo por su pésimo comportamiento, sino por el estar en el centro de la diana desde la nacionalización de Bankia. El sector bancario español ha sufrido una oleada vendedora en la que por un lado se ha juntado el miedo de los accionistas a descubrir cual es realmente la salud financiera y los balances de los bancos de España con la apuesta bajista en la que inversores institucionales se han posicionado contra este sector bursátil.

Se ha podido saber a través de los medios de comunicación que muchos hedge funds (fondos de inversión de alto riesgo que pueden tomar posiciones especulativas y apalancadas y no llegar nunca a hacerlas públicas) han aprovechado el mes de mayo para especular contra el sector bancario español vendiendo acciones a crédito (esto es, sin tenerlas) y pagando tipos de interés por encima del 5% para tomar dichas acciones prestadas. Lo habitual dentro del sector financiero es pagar entre el 0,5% y el 0,8% por tomar prestados títulos españoles. Este elevado sobreprecio se debe a que esperan un importante retorno de lo invertido. El dato de capital prestado de los bancos cotizados españoles, que es público, oscila actualmente entre el 14% y el 3%, según las entidades.

La rentabilidad de esta operación parece interesante, pero todavía es pronto para analizarla, ya que no todos los hedge funds hacen públicas sus estrategias mes a mes. Algunos lo hacen trimestralmente e incluso también los hay que dan información semestralmente e incluso anualmente, por lo que se difuminará en el tiempo y puede que se diluya entre otras, como por ejemplo el tipo de cambio dólar‐euro. Pero también hay otras formas de tratar de obtener rentabilidad con la misma situación, sin que por ello se tengan dudas éticas de lo que se está haciendo. Por ejemplo, y aunque no es exacto, si se prevé que los bancos españoles pueden sufrir un importante retroceso en bolsa, porque solo operan en España (salvo BBVA y Santander) y la situación tanto del mercado inmobiliario como de la mora no hace más que empeorar mes a mes, se puede suscribir un ETF (un fondo de inversión que replica un índice) inverso sobre el Ibex 35, con lo que conseguimos es obtener la misma rentabilidad (aproximadamente) aunque de forma contraria que la que obtenga el Ibex 35. Si los bancos bajan, es muy probable que el Ibex también lo haqa y nuestro ETF subirá. Otra posibilidad es, después de haber analizado minuciosamente el sector bancario, llegar a la conclusión de que su cotización es mucho mayor que la de su valor fundamental, y permanecer fuera de ellos hasta que por lo menos cotización y valor se aproximen, con lo que evitamos esa caída, si por ejemplo dejamos el dinero en liquidez.

Tenemos pues, dos enfoques a la hora de destinar nuestro dinero a activos financieros: elegir instituciones que (en determinados o en todos los casos) no generan nada de riqueza para la economía real (PIB de un país por ejemplo), e incluso su objetivo es hacer disminuir el valor de determinados activos, o buscar gestores que traten de buscar valor oculto y apostar por el hasta que aflore su valor. Un ejemplo claro de los primeros, son los que toman “posiciones cortas” (no confundir con que estén cubriendo la cartera), esto es, apuestan porque un activo o un mercado bajen de precio y realizan operaciones financieras encaminadas a obtener dicho resultado. En el segundo caso tenemos a las “posiciones largas” esto es, los que apuestan porque un activo está infravalorado y lo compran, convirtiéndose en última instancia en propietario o en prestamista de una empresa, que como todas, tienen como objeto el de proveer de bienes y servicios a la sociedad (actividades que sí que contribuyen a crear riqueza).

Preguntémonos a la hora de invertir qué enfoque queremos dar a nuestra cartera. Sepamos qué es lo que van a hacer los gestores con nuestro dinero y cual va a ser el destino que le
darán. Si no lo tenemos muy claro consultemos a un asesor financiero independiente.
  • Pablo Gaya Vellosillo es Director General de Mirodinero
www.mirodinero.com