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El antinacionalismo acomplejado

LA HIPOCRESÍA AL DESCUBIERTO

José Luis Barceló Mezquita | Martes 21 de octubre de 2014
El autor de este importante texto sobre los insaciables nacionalismos en España, abre una línea nueva en el acercamiento a la descentralización del Estado y las ansias inagotables de las políticas nacionalistas, en parte responsables de la crisis de deuda pública que sufre nuestro país.

Con gran valentía trata el autor, profesor de antropología de la Universidad Autónoma de Madrid, la cuestión del nacionalismo, pero no desde el prisma de la crítica a los propios postulados nacionalistas que vive nuestra patria, sino desde la posición blandengue sostenida por los dos grandes partidos que rigen los destinos de nuestro país desde el advenimiento de la Democracia con la aprobación de la Constitución de 1978.

El inteligente ensayo de Sichar está pleno de datos históricos que demuestran tozudamente cuán culpables son los dos partidos antes señalados frente a los abusos históricos a que han sometido España los llamados “nacionalismos periféricos”, principalmente Vascongadas y Cataluña, pero también, una vez abierta la veda, los nacionalismos aupados en regiones como Galicia, Extremadura o Andalucía, cuando no provincias como Murcia, hoy Comunidad Autónoma.

El autor, que dedica su libro a las víctimas del terrorismo etarra, a las víctimas silenciosas de la exclusión nacionalista y a aquellos que han tenido que exiliarse de su propia tierra, desgrana en los cuatro capítulos con que cuenta el libro, la historia errática de unas posiciones políticas tambaleantes que nos han llevado hasta la situación actual.

Gonzalo Sichar trata la información no solo como antropólogo, sino como un verdadero olitólogo e historiador –es también economista-, y como persona con gran experiencia en que la extorsión de las ideas es clave para lograr objetivos muchas veces inverosímiles, como esa carrera sin fin que ha llevado a España hacia un precipicio sin retorno. Sichar puede presumir también de prudencia, y sabe tratar la información delicada cuando ésta pueda poner en riesgo la seguridad de las personas. No en balde, cuenta el autor con una importante experiencia vital en el campo de los Derechos Humanos en Guatemala, que le enseñó a guardar los anonimatos cuando ello convenía.

“El antinacionalismo acomplejado”, texto eminentemente didáctico, debería convertirse en libro de texto para los estudiantes de Ciencias Políticas al menos, pero quizás también entre los de Historia. Sostiene Sichar que el nacionalismo es un componente esencial de las corrientes fascistas, sobre las que también se sostiene, aunque los nacionalismos regionalistas tienden a exacerbar las diferencias lingüísticas o culturales, aún cuando las mismas no existan, si éstas sutiles diferencias pueden sostener el discurso e impulsar las tendencias separatistas y lograr objetivos económicos.

Para el autor, “el nacionalismo es la religión de la política moderna”, de donde derivan los lenguajes mesiánicos de políticos como Arzalluz, Ibarretxe o Rahola, muchas veces aplaudidos por los responsables de PP o PSOE, que, por mantener una discutible estabilidad –muchas veces rota por los tiros de ETA-, han hecho lo posible por no resultar estridentes. Pero los nacionalismos deben encuadrarse en una serie de principios que el autor considera necesarios: elegir y simplificar al máximo al enemigo, en este caso España y los partidos “estatales”; determinar el frente contagiando a todo el que no sea nacionalista; transponer los errores de los otros para justificar los propios –por ejemplo, terrorismo frente a GAL-; exagerar y desfigurar la realidad, presentando, por ejemplo, a la Policía o Guardia Civil como “enviados” contra la autodeterminación; vulgarizar el lenguaje, llevándolo incluso a extremos como el fútbol o la cultura; orquestación y propaganda; renovar los aspectos culturales y sociales propios, excluyendo los considerados ajenos, como por ejemplo, los toros en Cataluña; hacer verosímiles las falsedades a fuerza de repetirlas, especialmente las históricas, inventando situaciones que jamás ocurrieron; silenciar los aspectos que no convengan; hacer transfusiones de ideas convenientes, como por ejemplo, las ecologistas y hacerlas propias; por último, un principio de unanimidad, presentando el frente nacionalista como único e indiscutible, frente al español, habitualmente más fragmentado que aquél.

El trabajo desmenuza uno por uno los diferentes tipos de nacionalismo, desde los periféricos, hasta el nacionalismo de la España franquista, pasando por el de la España que surge de la Constitución de 1978 o las diferentes visiones que, del nacionalismo, tienen tanto la derecha como la izquierda, incluyendo la República.

El problema, en fin, no son las utópicas –o no tan utópicas- pretensiones insaciables de los nacionalistas, sino la realidad de quienes les han combatido, con estrepitoso fracaso, desde la posición de las ideas. Si González o Aznar completaron el mapa de las cesiones competenciales, Zapatero las ha rematado, y Mariano Rajoy ni siquiera se plantea, tras el éxito del PP en las municipales y autonómicas de 2011, recuperar las competencias de Educación para el Estado.

Un sistema político, el de la descentralización autonómica, que, como demuestra el autor, ya ha dado claras muestras de agotamiento y que, al fin y al cabo, ha sido parte intrínseca del desastre financiero en que están sumidas las cuentas públicas desde hace al menos tres lustros.

El antinacionalismo acomplejado
Autor: Gonzalo Sichar
362 páginas
19,00 euros
Editorial SEPHA
www.editorialsepha.com