Análisis y Opinión

¿Qué hacer? Perspectivas laborales 2016-2020

HAY SECTORES EMERGENTES Y OTROS EN DECADENCIA

· Por Adriana Beltrán

Redacción | Lunes 08 de febrero de 2016
Uno de los grandes retos que enfrentan los expertos en Recursos Humanos consiste en la exploración de los perfiles profesionales más demandados por la economía a medio plazo. Una información preciosa para los jóvenes en edad preuniversitaria, obligados a conjugar su vocación natural con la necesidad de dedicarse a una profesión “con salidas”, y para sus familias, que han de asumir un esfuerzo económico adicional tras la importación del modelo “2+3”, que hace recaer el grueso de la formación especializada en un máster de postgrado no gratuito. ADECCO acaba de publicar un informe sobre las tendencias previstas en el mercado de trabajo español para los próximos cinco o diez años. En ese lapso de tiempo, la economía seguirá requiriendo profesionales cualificados ligados a la tecnología y al ámbito digital (TIC), pero no faltarán las buenas oportunidades laborales relacionadas con el turismo y el ocio, la salud y el bienestar y el sector energético.




Por lo que se refiere a las profesiones de corte tecnológico, la práctica unanimidad de los expertos prevé una extraordinaria demanda de bienes y servicios de alto valor añadido. El desafío consiste en generar conocimiento científico y tecnológico desde la perspectiva de la innovación, que se traduce en la apuesta decidida de las empresas por la inversión en I+D+i.

Afinando más el tiro, la patronal de empresas tecnológicas (AMETIC) prevé que entre 2013 y 2017 se necesitarán entre 25.000 y 50.000 programadores y desarrolladores; entre 60.000 y 70.000 empleos en marketing y comunicación (community manager y marketing para el mundo móvil); entre 15.000 y 45.000 puestos relacionados con el diseño visual y la creatividad digital; y entre 10.000 y 14.000 destinados a la estrategia y gestión de negocio.

En estrecha relación con los sectores emergentes mencionados, cobran nueva importancia e interés los perfiles vinculados al trato con las personas, en sentido extenso, y los especialistas en marketing y ventas en particular. Junto al anterior codiciado catálogo de sectores pujantes para el empleo del futuro, el mercado de trabajo continúa implicado en una transformación, con horizonte en el año 2020, cuya profundidad casi permite hablar de un cambio de paradigma.

El motor de esta transformación corresponde, una vez más, al avance tecnológico. Las empresas asocian favorablemente las nuevas tecnologías con la necesidad de reinventarse a sí mismas y, en consecuencia, con la obligación de modificar sus antiguas formas de trabajo y sus relaciones laborales. Esta tendencia ya cuenta, incluso, con sus propias siglas: VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad). Tales serán los parámetros de referencia a la hora de contratar personas. Se requieren jóvenes con una versatilidad profesional y una capacidad para el cambio tales que les permitan implicarse en un entorno de autoliderazgo y de autonomía inédito hasta la fecha.

Para cumplir con estas expectativas, los candidatos deben mostrar una excelente capacidad para las habilidades transversales, que se traduce en términos de competencia para desempeñar tareas propias de otros perfiles profesionales, con independencia de las categorías profesionales o de la formación concreta que éstas exijan, culminando el modelo de la movilidad funcional.

Como no podría ser de otro modo, estas novedades promueven un cambio en los criterios de evaluación de los candidatos a formar parte de la empresa. En definitiva, el panorama laboral nos anticipa la valoración extrema del talento personal como factor diferencial e imprescindible. Por tal motivo, cobran un especial relieve las habilidades personales (92,5%), la competencia cultural (87,5%) y la actitud (82,5%) sobre otros aspectos como las habilidades técnicas (60,4%) y las actividades extracurriculares y de voluntariado (60%).

El panorama se completa con la aceptación sin paliativos del salario estrictamente orientado a la consecución de objetivos, la provisionalidad del puesto de trabajo, la deslocalización física de la empresa y la consolidación de la relación laboral freelance.