La inversión en Rentas Vitalicias Inmobiliarias, consiste en la compra de la nuda propiedad de la vivienda, de la que es titular una persona mayor de 65 años, por parte de un inversor o grupo de inversión. Desde el momento de la firma de la Renta Vitalicia, el inversor pasa a ser propietario de la vivienda a cambio del pago a la persona mayor de una renta mensual hasta su fallecimiento, quien mantiene además el derecho de uso y disfrute vitalicio de la casa.
La renta que el inversor debe pagar, se calcula teniendo en cuenta el valor del inmueble y la esperanza de vida del beneficiario. La adquisición de los inmuebles se formalizará mediante Escritura Pública ante Notario con todas las garantías legales, realizando su posterior inscripción en los correspondientes Registros de la Propiedad.
Las operaciones se han realizado sobre distintas edades de las Personas Mayores, desde los 69 años hasta los 91 de la de mayor edad, con diferentes características y ubicaciones de las viviendas de los rentistas, en concreto en el País Vasco en Bilbao, San Sebastián y Vitoria. Tanto en Cantabria como en Navarra, las contrataciones de Rentas Vitalicias Inmobiliarias se han centrado en las capitales de provincia; Santander y Pamplona son ciudades donde el aumento de las contrataciones de Rentas Vitalicias Inmobiliarias ha sido considerable.
Igualmente, se han constituido a través de prácticamente, todas sus modalidades: rentas vitalicias, rentas temporales, rentas con anticipo y pago único de capital, así como también con la opción de reservarse el derecho de usufructo sobre las viviendas e igualmente con la renuncia al derecho de uso y disfrute de las mismas por el traslado a una Residencia de Tercera Edad; las rentas mensuales han oscilado entre los 550€ hasta los 4.790€.
Desde el punto de vista de los inversores/ahorradores, éstos tienen en las Rentas Vitalicias una nueva alternativa a las Inversiones financieras clásicas (imposiciones a plazo, bolsa, deuda pública, fondos de inversión, etc.) que está al margen de determinadas coyunturas en el mercado inmobiliario, puesto que los posibles periodos de estancamiento o reducción del valor de las viviendas se compensa con otros, de elevadas revalorizaciones como tradicionalmente ha venido sucediendo. Además, es una inversión que cuenta con una gran dimensión social puesto que, como indicábamos anteriormente, ésta se destina a dar solución a la gran problemática que hoy en día tienen una gran parte de las Personas Mayores.