"Es un avance muy importante tanto para la generación propia de energía y combustibles como para la preservación de nuestro medio ambiente", expresó el ministro argentino de Defensa, Julio Martínez. Actualmente sólo se aprovecha la energía solar de los rayos ultravioletas, lo cual significa menos del 10 por ciento de la disponible.
Estas estructuras de metales orgánicos o "MOF" permiten convertir la energía solar en química o eléctrica en un proceso similar al que desarrolla una planta cuando hace fotosíntesis convirtiendo la luz del sol en nutrientes. El doctor Otal, quien dirigió al equipo de investigación, explicó que los nuevos compuestos producen un flujo de electrones dentro del material que después es conducido por un cable para generar energía eléctrica.
"Si los llevamos hacia una molécula de agua, la podremos descomponer en sus compuestos, hidrógeno y oxígeno", agregó. De esta forma, el hidrógeno obtenido acumula energía química que se puede almacenar para generar fluido eléctrico durante las noches cuando no se dispone de la fuente solar.
Otal señaló que generar paneles solares con esta tecnología es factible a mediano plazo y aseguró que "una de las ventajas más importantes de esta tecnología es que las materias primas son de bajo costo y la inversión necesaria para la ingeniería es también accesible". El uso de esta tecnología tiene un impacto positivo en el medio ambiente teniendo en cuenta que la producción de energía convencional "tiene una fuerte huella de carbono y producción de gases de efecto invernadero", destacó el investigador.