Jim Pickell, presidente de HomeExchange afirma que, “puesto que el aprendizaje de un idioma está directamente relacionado con el número de horas que se practica, pasar unos meses en el extranjero es perfecto para instruirse o perfeccionar una lengua”. Además, el proceso de preparación de un intercambio en un país de habla extranjera fuerza a ambas partes a un entendimiento en un idioma que, en la mayoría de las ocasiones no es el materno.
Entre otras ventajas, practicar un idioma mediante este método supone un ahorro considerable de dinero pues, ya solo el intercambio de alojamiento supone una reducción de hasta el 58% del presupuesto total de las vacaciones. Por otro lado, aquellos que viajan con hijos cada vez más están considerando esta fórmula, ya que los pequeños de la casa son los más propensos a asimilar una nueva lengua con mayor naturalidad.
Entre quienes ya lo han practicado, Manel y Cristina, una joven pareja de Barcelona, realizaron el pasado mes de abril un intercambio de tres semanas a Vancouver, con la idea de mejorar su inglés. “Hemos tenido mucha suerte”, comentan. “Además de las clases, los vecinos de nuestros partners de intercambio eran encantadores y, sin darnos cuenta, se convirtieron en nuestros guías y profesores”.