Coaching Club, centro pionero en el aprendizaje colaborativo, analiza la enorme correlación entre el desempleo y los trastornos emocionales, toda vez que la pérdida o la imposibilidad de encontrar trabajo se presentan como hechos indeseados e impredecibles que escapan totalmente de nuestro control y de nuestra voluntad.
Verónica Rodríguez, Directora de Coaching Club, explica, “La existencia de un desempleo masivo impacta fuertemente en el psiquismo colectivo de la población, produciendo malestar psicológico y fragilidad psíquica. Este malestar incluye sensaciones de inseguridad y de incertidumbre. Inseguridad ligada a lo económico, pero también ligada al desarrollo personal y a la autoestima. La incertidumbre sobreviene cuando el individuo se plantea estrategias de futuro sin una posibilidad real de llevarlas a la práctica.
El cambio frecuente de un contrato a otro, sin una sólida confianza en lo que pueda deparar el futuro, obliga a no poder tener otra perspectiva que la que nos ofrece el más riguroso de los presentes. Lo que realmente ha entrado en crisis es la idea de proyecto y de planificación, concebir un mañana desahogado con los recursos que proveen la continuidad y el ahorro.
Los desempleados sufren un proceso de aislamiento y desestabilización: se pierde la capacidad de control sobre su propia vida, su libertad de elección desaparece y se sienten cada vez más a merced de los acontecimientos externos; por ello tienden a perder la esperanza, la confianza en la ayuda y a deprimirse.
Su nuevo modus vivendi no proporciona más objetivos ni requiere ni estimula las capacidades profesionales, el tiempo se alarga y se desestructura, tienden a ir perdiendo poco a poco la capacidad de previsión porque hay que resolver, antes que nada, el día a día.
La sociabilidad y el contacto humano de estos individuos se van reduciendo paulatinamente, produciéndose un periodo de aislamiento que se acentúa al sentirse excluidos del interés común y del engranaje social.