MEDVÉDEV INCREMENTA EN 105 SU PRESENCIA
· Por Ruth Ferrero-Turrión, Profesora de Ciencia Política, UCM (@RFT2)
Martes 20 de septiembre de 2016
Las elecciones legislativas del domingo en Rusia no han deparado ninguna sorpresa. Tal y como todas las encuestas de opinión habían predicho, Rusia Unida, el partido de Putin, no sólo ha conseguido la mayoría en la cámara baja, sino que ha aumentado la diferencia en relación al resto de los partidos con representación en la Duma. Así el actual Primer Ministro Dimitri Medvédev incrementa en 105 escaños su presencia en la cámara pasando de 238 a 343 diputados, siendo el único partido que aumenta. El resto pierden representatividad o directamente desaparecen de la cámara. Así los comunistas que pierden 50 escaños y se quedarían con 42, los liberal demócratas también bajarían pasando de 56 a 39, y Rusia Justa quedaría con 23 escaños en cuatro lugar.
Sin embargo, estos datos no pueden hacernos obviar el protagonismo que ha tenido la participación, o mejor, la ausencia de esta, en estas elecciones. La más baja de toda la historia del país, alcanzando a duras penas el 50%, y llegando al 70% en Moscú y San Petersburgo. Rusia Unida pierde más de cuatro millones de votos, el Partido Comunista 5,5, los liberales 2 millones y Rusia Justa un millón más. Por tanto la desafección política ha sido la clara protagonista de todo el proceso. El sistema que se ha ido construyendo sobre la base del control vertical del poder con el Kremlin a la cabeza, ha provocado tal anomia política entre la ciudadanía que ya considera una pérdida de tiempo ir a votar ya que todo va a seguir igual. Un partido lidera el país, y otros tres con representación en la cámara baja que si bien son críticos con el ejecutivo, apoyan de manera incondicional al presidente Putin.
Sólo de este modo se pueden explicar los altos niveles de popularidad de los que goza Putin después de más de 15 años en el poder. Aunque este resultado electoral reafirma su posición y legitima sus políticas dentro del país, pero también fuera (anexión de Crimea, guerra en el este de Ucrania, intervención en Siria), sin embargo, también se ciernen sobre su cabeza sombras que van a ser difíciles de controlar. Así, a la luz de una difícil situación económica provocada por la crisis del petróleo y el impacto de las sanciones que han terminado con el fondo de reserva, parece que se van a tener que poner en marcha reformas económicas y sociales poco populares. Estas afectaran de manera significativa a una parte significativa de las clases medias y bajas: pensionistas y asalariados del sector público. Pero también habrá que recortar los beneficios sociales.
En este contexto en el que se pierden capacidades económicas y se incrementa la movilización social, lo normal es que se cuestione la legitimidad del régimen o de la clase política. Sin embargo, Putin ha sabido jugar bien sus cartas y con los resultados de estas elecciones no sólo mantiene el control sobre el legislativo, sino que además refuerza su institucionalidad al tiempo que deja muy debilitada a la oposición. La carrera hacia la carrera presidencial ha comenzado.