Análisis y Opinión

Siete errores graves de las empresas familiares

Edith Gómez

CONDUCIR LAS EMPRESAS HACIA EL ÉXITO

· Por Edith Gómez (Twitter: @edigomben)

Sábado 08 de octubre de 2016
En torno al 75% de las empresas familiares tienden a fracasar de forma muy desastrosa. Fracasan mucho más que aquellas que son formadas por socios o amistades, ya que dos de cada tres no alcanzan el éxito. ¿A qué se enfrentan estos negocios? ¿Por qué solamente el 1,5% sobrevive a la tercera generación de descendientes? Este fenómeno no solo sucede en México. Según estudios realizados en la Unión Europea las razones por las que fracasa una empresa familiar en un 60% se deben a conflictos entre los miembros con parentesco; el 20% por carencias administrativas y operativas, mientras que el 10% por ausencia de capacidad del sucesor o por falta de capital. La autora, Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.



¿Tienes una empresa familiar que no tiene negocio o una empresa familiar que no tiene familia? Este tipo de negocios fracasa, ya que no tienen identidad empresarial y los dueños terminan viendo este tipo de organización como una extensión de su vida personal.

Entonces, ¿cuáles son los problemas más destacados y habituales en las empresas familiares?

1. Conformismo

La mayoría de negocios familiares se inician con un presupuesto muy bajo. Estos miembros suelen justificarse diciendo que es una falta de organización y seriedad. La gran falta se centra en no tener un objetivo el que seguir ni alcanzar. Este tipo de empresas carece de una visión clara y de especificidad. La mayoría lo ve como una oportunidad, pero no tiene visión futura. Es importante construir un patrimonio contundente para que tenga trascendencia en el tiempo.

Cómo evitarlo: es importante que antes de iniciar este tipo de negocio definas la misión de tu empresa y los objetivos a conseguir. Estos deben ser claros, concretos y realistas, muy importante.

2. Emocionalidad

En las organizaciones familiares las emociones juegan un papel muy crítico ya que puede afectar lo que sucede en el hogar. Si permitís que los asuntos de casa interfieran en la empresa o que se desarrolle de la misma forma, estáis muy equivocados. Esto afectará enormemente al futuro del negocio. Es importante que se establezcan unos límites entre los lazos familiares y los empresariales.

Cómo evitarlo: Debe existir una diferencia entre el amor familiar y el cómo manejar una empresa para lograr que tenga éxito. Es importante definir las políticas empresariales con el fin de evitar malos entendidos y posibles conflictos. Si está clara la regla establecida, la acción también lo estará.

3. Ignorancia

¡Cuidado con este pecado ya que puede ser muy difícil de percibir! Existen muchos negocios donde no se sabe, o no se quiere saber, que se trata de una empresa, no de una extensión del hogar.

Cómo evitarlo: Desde el principio debe establecerse un orden y quedar claro que ni el padre es el que manda, ni la madre la que organiza, ni el hermano mayor es el que cuenta con todos los derechos y beneficios. Cuando se trata de establecer un negocio familiar, debe quedar claro el organigrama. Esto es, la posición que ocupa cada uno y su contribución específica, lo que evitará confusiones y peleas sin sentido.

4. Anarquía

Todas las personas implicadas deben atreverse a tomar responsabilidades y dejar a un lado los egos o el pensamiento de que se va a dañar la relación. Cada individuo debe encargarse del aspecto que mejor se le dé. Si cada uno hace lo que quiere la empresa terminará sumida en un caos.

Cómo evitarlo: Desde el comienzo se deben establecer reglas y consecuencias. Esto debéis hablarlo todas las personas implicadas siguiendo los valores de honestidad, respeto, integridad, calidad y excelencia. Todos respetaréis el acuerdo al que se llegue.

5. Paternalismo

En un negocio se debe hacer lo que más convenga a ese trabajo, no lo digan los padres si es que estos son los jefes o directivos.

Cómo evitarlo: Es muy importante que los socios del negocio cuenten con formación y capacitación adecuada para alcanzar los objetivos y conducir la empresa hacia el éxito. Olvidad la forma antigua de dirigir donde los grandes o más viejos gobernaban y los demás aprendían o realizaban los trabajos más ínfimos.

6. Informalidad

Si en lugar de razones los sentimientos y emociones entran en juego, volvemos al tema de gestionar de forma eficaz la inteligencia emocional. La formalidad depende de la exigencia y la organización adecuada de los directivos.

Cómo evitarlo: Actualiza y capacita a cada miembro de la empresa, comenzando por los dueños.

7. Desorganización

La desorganización es el mal que comparten todas las empresas: grandes, medianas y pequeñas. Debes estar concienciado de que todo debe estar a tiempo y en punto, independientemente del tamaño del negocio.

Cómo evitarlo: Este consejo final se compone de todos los anteriores. Asegúrate de que estén bien delimitados los roles de cada miembro de la familia, que existan unos objetivos y unas misiones. Respeta los valores y cuídalos para que todos caminéis juntos hacia un próspero futuro como empresa familiar.