Economía

¿Depósitos bancarios o fondos monetarios?

HAY QUE COMPRENDER COMO FUNCIONA UN FONDO MONETARIO

· Conforme los productos en los que los fondos están invertidos van venciendo, la cartera debe ser renovada por sus gestores mediante la suscripción o inversión en nuevos productos semejantes

Redacción | Sábado 15 de octubre de 2016
Si respondes al perfil del ahorrador típico, a estas alturas ya te habrás percatado de que los intereses a los que se remuneran los depósitos a plazo fijo no han dejado de bajar a lo largo de los últimos años. Actualmente, encontramos situaciones casi absurdas, de acuerdo con las cuales la TAE recibida por un depósito a 15 días es exactamente la misma que la que proporciona una imposición por un plazo de 12 meses. Los fondos monetarios, por su parte, fueron una alternativa a los depósitos muy popular en el pasado. Cabría preguntarse si con esta fuerte depresión de los intereses, dichos fondos podrían volver a ser una opción interesante.




No obstante, lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de comparar depósitos bancarios y fondos monetarios, es el hecho de que se trata de productos financieros distintos. En el primer caso, estamos hablando de un producto de renta fija, cuya exposición al riesgo es prácticamente nula; mientras que, en el segundo caso, se trata de una herramienta de inversión.

Comprendiendo qué es un fondo monetario y su funcionamiento

La particularidad de los fondos monetarios es que su exposición a la renta variable es prácticamente nula. En su lugar, los gestores de estos fondos se limitan a invertir en productos cuya rentabilidad depende, en gran parte, de la variación del tipo de interés del dinero. En este caso, estaríamos hablando de inversión en euros, que es la divisa oficial en España. Los fondos monetarios a corto plazo, por ejemplo, suelen ser una combinación de depósitos, deuda pública (bonos, obligaciones y letras del tesoro), pagarés de empresa y demás deuda emitida por el sector privado.

Conforme los productos en los que los fondos están invertidos van venciendo, la cartera debe ser renovada por sus gestores mediante la suscripción o inversión en nuevos productos semejantes.

El objetivo último de estos depósitos no es otro que garantizar la conservación de liquidez y lograr un posible beneficio con la evolución favorable de los tipos de interés en el mercado monetario; algo que, a todas luces no parece demasiado probable hoy en día.

Los fondos monetarios se caracterizan por tener una liquidez inmediata, o lo que es lo mismo, el inversor puede recuperar su dinero muy rápidamente. Por otra parte, este tipo de fondos son constituidos con un plazo de vigencia específico, el cual es utilizado para calificarlo como fondo monetario de corto plazo (vencimiento en menos de 120 días), fondo monetario (vencimiento en menos de 1 año), y renta fija (vencimiento en periodos superiores a 1 año)

Depósitos bancarios y fondos monetarios: ¿Cuál elegir?

Las cifras ofrecidas por la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco) acerca del rendimiento que tuvieron los fondos de inversión a lo largo del año pasado fueron bastante decepcionantes, dado que se registro una media de -0,10%; es decir, una rentabilidad negativa. Esto, por otra parte, no es de extrañar teniendo en cuenta la política seguida por las instituciones reguladoras acerca del interés oficial del dinero.

En la actualidad, España ya ha logrado colocar una gran cantidad de deuda pública con interés negativo, por lo que no sería de extrañar que los resultados a finales del 2016 sean incluso peores que los cosechados durante el 2015.

Por el contrario, los depósitos han proporcionado una rentabilidad anual media del 0,20%. Aunque no deja de ser un interés bastante reducido, por lo menos es positivo, además de notablemente superior a la rentabilidad negativa de los fondos monetarios. La perspectiva de los depósitos para el corto plazo tampoco invita a la euforia, sino todo lo contrario. Lo más probable es que a finales de este año, se constate una rentabilidad media anual cercana a cero.

El único aspecto que favorece a los fondos monetarios en la actualidad

No todo iba a ser malas noticias para los fondos monetarios. No en vano, esta categoría de fondos adquirieron una gran popularidad durante los años previos a la crisis económica. El tratamiento fiscal que reciben depósitos y fondos monetarios es algo distinto y, en cierta manera, favorece a los segundos.

Los intereses que se generan por los depósitos tienen una retención fiscal en el mismo momento en que se generan y depositan en la cuenta. Por regla general, esto tiene lugar al vencimiento del depósito pero no tiene porqué ser siempre así. Esta situación implica una merma de la liquidez disponible para la inversión o contratación de otro producto de renta fija.

En el caso de los fondos monetarios, el inversor puede cambiar de fondo sin tener la obligación de tributar, con independencia de que hay obtenido un beneficio, siempre y cuando destine todo el capital resultante al nuevo fondo. Obviamente, esto supone que se cuenta con una mayor capacidad y liquidez de inversión que con los depósitos.

Conclusiones acerca de los depósitos bancarios y los fondos de inversión

Los depósitos bancarios y los fondos monetarios son productos muy distintos. Es cierto que ambos se ven influenciados por la evolución del tipo de interés oficial del dinero pero, como hemos podido observar, los fondos monetarios se ven mucho más afectados o, por lo menos, manifiestan de forma más directa y temprana la evolución de dichos tipos de interés.

Además, la rentabilidad ofrecida por los fondos monetarios, depende de la eficacia con la que su gestor escoge las inversiones y negocie su liquidación. De hecho, suelen existir variaciones muy importantes entre la rentabilidad ofrecida por los fondos de unas entidades u otras.

En consecuencia, podemos afirmar que no se trata de decidir cuál es el mejor producto financiero, sino de cuál resulta más conveniente en la actualidad. Desde esa perspectiva, resulta obvio que los depósitos deberían ser tu principal opción.