Análisis y Opinión

Abstención o más Rajoy

DE CARA A LA INVESTIDURA

· Por Nicolás Ferrando

Sábado 22 de octubre de 2016
Yo fui de los pocos militantes del PSOE que la misma noche electoral de las segundas elecciones generales en menos de un año, al conocer el complejo y envenenado tablero electoral defendió la abstención como mal menor para configurar una mayoría parlamentaria que pueda derogar la reforma laboral, la ley mordaza y otras normativas nefastas del PP. Abstenerse no es apoyar pero las circunstancias no dejaban lugar a otra posibilidad. Ir a unas terceras elecciones era hacer el ridículo salvo que existiese una alternativa, que sería legítima, pero que no era viable. Los socialistas somos un partido responsable, de gobierno y con historia, no un movimiento oportunista que, con sus razones, aprovechó el enfado de un momento puntual de crisis económica y que ahora exhibe sin tapujos unas espurias luchas de poder.




Pedro Sánchez sufrió el No de Podemos por pura estrategia política del partido de Pablo Manuel Iglesias. Prefirieron intentar una especie de sorpasso para superarnos que arremangarse y gobernar, con todo el desgaste que ello supone. No les importó repetir, de forma inédita, unas elecciones. Antepusieron sus intereses partidistas y electorales al interés general. Después de esto, la configuración de un gobierno de izquierdas quedó herida de muerte y el resultado del 26-J no dejó lugar a dudas sobre ello: nosotros bajamos cinco escaños y la derecha aumentó su presencia en la cámara, había una posibilidad de sumar con una amalgama de partidos nacionalistas e independentistas que, sinceramente, no era funcional ni justificable para muchos cuadros del partido.

Ante la falta de alternativa, cerrarse en una posición tan enconada podía servir para arengar a ciertas juventudes del partido y a otros sectores radicales pero para nada más. Las opciones, a día de hoy, son un gobierno de Rajoy en minoría, que tenga que negociar e, incluso, tragarse algunos sapos, o un Rajoy con mayoría absoluta en unos meses, como vaticinan todos los sondeos. Practiquemos el pragmatismo político y no minusvaloremos la labor del parlamento en una democracia parlamentaria. Se pueden hacer muchas cosas desde este ámbito, otros prefieren la intimidación en la calle pero no es nuestro estilo.

Solo a través de las instituciones se pueden cambiar las cosas. No reneguemos del valioso legado que detentamos de Pablo Iglesias Posse, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto y Julián Besteiro, entre otros.

Quiero dejar claro que detesto y condeno las medidas adoptadas por la derecha estos últimos tiempos. Ni a mí ni a muchos compañeros que defendemos, legítimamente, acabar con el bloqueo político nos van a acusar de connivencia con el PP. Espero que se imponga la cordura y algunos comentarios un tanto miserables cesen de una vez. Hay que decidir: Abstención o más Rajoy.

La abstención creo que debe ser técnica, es decir, hay que facilitar en aras de la gobernabilidad los diputados justos que propicien una investidura en segunda votación. Asimismo, debemos presentar una batería de medidas legislativas que Podemos, Ciudadanos y otros grupos no creo que se nieguen a apoyar. Y prepararnos para una legislatura relativamente corta. Demostraremos sentido de Estado.

Hay una izquierda mayoritaria que es responsable pero que también es más silenciosa y prefiere los hechos al follón. No nos equivoquemos, los socialistas somos ese partido que transformó este país y que, seguramente, en un futuro cercano, lo volveremos a hacer.