El crecimiento se ha desacelerado durante los últimos años, con apenas un 0,9 por ciento interanual de subida durante los primeros 11 meses del año, debido principalmente a la mejora del equilibrio comercial entre los dos países, según los expertos.
Con el traspaso del comercio de procesamiento, la principal fuente del superávit comercial de China con EEUU, a otras regiones como el Sudeste Asiático, la diferencia comercial entre ambos países se ha reducido en los últimos años, indicó Zhang Yansheng, investigador en jefe del Centro de Intercambios Económicos Internacionales de China.
Los datos aduaneros muestran que China ha sido el segundo mayor importador mundial durante siete años consecutivos, con unas compras de 1,68 billones de dólares el año pasado. El total de las importaciones chinas podría llegar a los 8 billones de dólares en los próximos cinco años.
Entre enero y noviembre, el superávit comercial general de China cayó hasta los 3,11 billones de yuanes (457.000 millones de dólares), una bajada del 5,8 por ciento interanual, indican los últimos datos aduaneros. Lo que busca China no es solucionar un desequilibrio comercial con un país en particular, sino lograr un equilibrio de comercio general, han señalado los expertos.
Durante la campaña del presidente electo estadounidense, Donald Trump, el magnate prometió recuperar los empleos perdidos en el sector manufacturero a través de la renegociación de tratados de libre comercio y la imposición de altas tarifas a socios comerciales. Dichos comentarios, a pesar de ir dirigidos a atraer a los votantes, muestran la creciente tendencia al proteccionismo en EEUU, algo que perjudicará a ese mismo país y a sus socios comerciales, advirtió Bai.
El comercio entre China y EEUU se situó en 558.400 millones de dólares en 2015, centenares de veces por encima del nivel de 1979, cuando los dos países establecieron relaciones diplomáticas. EEUU se ha convertido en el segundo mayor socio comercial de China, mientras que ésta es el mayor para EEUU.
El comercio sino-estadounidense subió a un ritmo promedio superior al 7 por ciento en los últimos años, a pesar de la ralentización mundial después de la crisis financiera de 2008. Los productos y servicios de EEUU, entre ellos el 22 por ciento del total de su algodón, el 26 por ciento de los aviones Boeing y el 56 por ciento de la soya, se venden a China, lo que supone cerca de un millón de empleos en EEUU.
Las ventas de EEUU a China se centraron, durante mucho tiempo, en productos primarios y agrícolas, pero no en aquellos en los que EEUU tenía una ventaja comparativa, como los productos de alta tecnología, recordó Zhang. Para mitigar el déficit comercial con China, EEUU tiene que suavizar sus restricciones sobre las exportaciones de productos de alta tecnología a China, y combinar su tecnología y experiencia con los competitivos equipos e industrias de China, opinó Bai. Ambas partes pueden asimismo desarrollar juntos los mercados de terceras partes y continuar promoviendo el comercio en servicios, lo que ayudará a equilibrar el comercio bilateral, añadió Bai.