DINÁMICA ALCISTA
· El Banco de España señala que el "repunte" previsto en los "próximos meses sería, en principio, transitorio, desapareciendo a lo largo del año el impacto del efecto comparación sobre la tasa interanual del IPC"
Redacción | Lunes 26 de diciembre de 2016
Los precios de consumo, por su parte, han registrado en los últimos meses un repunte significativo, pasando a mostrar tasas positivas a partir de septiembre. Esta evolución, según el Banco de España, ha reflejado el impacto de la trayectoria del precio del petróleo sobre el componente energético, en tanto que la inflación subyacente ha mantenido en los últimos meses la evolución marcadamente estable que viene caracterizándola desde mediados de 2015. De mantenerse la senda más reciente de precios del crudo, la inflación podría situarse holgadamente por encima del 2% en los primeros meses de 2017: en concreto alcanzaría un máximo en febrero, situándose previsiblemente por encima del 2,5%. Además, la tasa media de inflación para el conjunto de 2017 podría superar el 2%, lo que supone una revisión al alza "considerable" en relación con las últimas previsiones del Banco de España (1,6%).
Por ello, explica, "la dinámica alcista en la inflación prevista a corto plazo no debería, por sí sola, tener repercusiones sobre la orientación de la política monetaria, en la medida en que no altera las proyecciones de inflación a medio plazo". En este punto, el organismo asegura que para que el incremento de la tasa de variación del componente energético tuviera un impacto de naturaleza más persistente, debería tener lugar una traslación de aquel a los precios de otros bienes y servicios y a los salarios. En este sentido, el Banco de España advierte que es "preciso tener en cuenta que una consideración prioritaria en la determinación de los costes laborales debe ser la necesidad de perseverar en las ventajas competitivas adquiridas en los últimos años, al objeto de favorecer la creación de empleo".