‘Pringao’ o mozo de almacén (risas). La empresa la fundó mi padre, yo soy la segunda generación. Carolina Hernández me bautiza como Director General y yo como director de APPA mini eólica.
Bornay nace en 1970 cuando yo no había nacido. Mi padre lo que pretendía, básicamente, era llevar energía a la casa del abuelo dónde no había luz. Eran necesidades de alumbrado y, como mucho, televisión y bomba de agua. A partir de ahí hemos evolucionado. La experiencia que tenía Bornay era la de un taller de automóviles más un taller mecánico. Con un alternador de coche, con acoples y hélices de madera nacieron los primeros aerogeneradores.
Porque lo he mamado desde pequeño. Yo jugaba en la fábrica, entre los trastos de la empresa. Me gusta, estoy muy a gusto y encima es un negocio propio. No se puede pedir más.
En el colegio me decían que era poco estudioso y me dijeron que tenía que ir a algo sencillo, así que hice un grado de Formación Profesional administrativo. Me lie en la empresa y he pasado por todas las partes. Me han enseñado mucho tanto los empleados como mi padre, por lo que al final conozco perfectamente la compañía. Después vi una serie de carencias a la hora de pasar a la fase de dirección e hice un MBA.
Es un producto raro y minoritario, no todos lo tenemos. Más que dar el salto, nos vinieron a buscar desde El Congo, Tanzania, Estados Unidos, Chile…Ellos necesitan ese producto y nosotros lo tenemos. Ahora tenemos que ir nosotros a buscar dónde están esas necesidades, sino lo hará otro. Esto es lo que nos obliga a estar desarrollando un Plan de Internacionalización, movernos y buscar dónde se encuentra el posible negocio.
Nos diferencia el poder decir que Bornay lleva 40 años aquí, que vayas a EEUU o al Congo y conozcan un Bornay. El conocimiento. Por ejemplo, estar en un pueblecito de Mallorca y que te digan:“¿Perdona, eres Bornay? Tengo un aerogenerador tuyo”.
Hemos abierto la filial de la empresa de EEUU, con sede en Miami y el paso inmediato es que incorporar a uncountry managerpara trabajar allí. Si se preguntan por qué Miami siendo Estados Unidos tan diferente y difícil, diré que lo consideramos una puerta de acceso a otros países. A mucha gente le cuesta saber dónde está España, pero desde EEUU es diferente.
El año pasado facturamos 4 millones y medio de euros, con un incremento del 37% con respecto al anterior. Y las previsiones que tenemos para el 2017 son un incremento del 25%.
Bornay trabaja con empresas instaladoras, que son nuestros prescriptores de cara al cliente e instaladores que están en contacto con el usuario final y analizan sus necesidades, les asesoran, compran el producto y se lo instalan. Y, posteriormente, les llevan el mantenimiento.
Son muchos. De hecho, es algo que incluimos en nuestro catálogo. Trabajábamos con fibra de vidrio cuando casi no se conocía o trabajamos con alternadores de imanes permanentes cuando era muy extraño ver uno. Introducimos en nuestro sistema productivo la inyección por RTM, aplicamos neodimio cuando acababa de descubrirse el material. O ahora, por ejemplo, las baterías de litio y la nueva tecnología del Wind Plus.
Estamos trabajando en un nuevo aerogenerador que, además, es un proyecto CDTI. Dado que la tecnología no ha evolucionado como lo ha hecho la fotovoltaica, intentamos dar el paso de hacer mejoras con la industrialización, con un desarrollo nuevo y no esperar a que el mercado empiece a crecer. Nuestro aerogenerador tiene como principales premisas: mejorar la producción en bajas velocidades de viento, ser más silencioso para poder acercarse al casco urbano y bajar el precio instalado por kilovatio prácticamente a la mitad. Y eso se tiene que conseguir reduciendo procesos productivos y mejorando los materiales.
Resin Transfer Moulding (RTM) es un proceso productivo que, principalmente, lo que hace es pasar de hacer una pieza por molde y día a una por molde y hora. Esto se traduce en multiplicar la producción por ocho en un turno, manteniendo la calidad y todo exactamente igual. El RTM es una inyección de la resina. Cuando nació eran cuatro tubos mezclando la resina, inyectando al vacío… Cuando estaba ‘en pañales’ la tecnología ya hacíamos hélices por RTM.
Hemos reunido a clientes y proveedores con la empresa Bornay como nexo de unión. No es una reunión comercial, sino que hemos planteado seis supuestos o problemas reales para que trabajen clientes y proveedores hasta llegar a unas soluciones meditadas y luego, los mismos participantes, han tenido que exponerlas al resto de grupos. Así, conseguimos que no vengan proveedores diciendo lo buenos que son, sino 60 clientes diciendo lo bueno que es el producto de un proveedor.
El balance es negativo porque cuando nació APPA minieólica llegamos a ser más de veinte empresas en la asociación y el año pasado éramos cuatro. Y en cuanto a los retos, tengo el de mantener esto. Sin ayuda no nace la minieólica. Llevan ocho años prometiendo algo que no llega. Hay empresas que se van quedando por el camino, otras que se van a otro sector y otras que, como nosotros, gracias a la ayuda de otros productos se mantienen por la comercialización, lo que hace que podamos subsistir a este bache.
La energía minieólica es la niña pequeña del sector de las renovables, entonces, si la fotovoltaica y la gran eólica, estando como están no pueden hacer nada, nosotros tampoco. Salen estudios diciendo que hay 400 instalaciones realizadas, es falso, hay miles. Por desgracia, en España regulamos a posteriori y eso lo tienen que ver los que se encargan de ello. No se pueden poner puertas al campo.
Obviamente sí. Si tienen unos objetivos, que son comunes a toda Europa, y España no los está cumpliendo, habrá tirón de orejas. De hecho, pienso que las famosas subastas sirven para tapar la boca y que no les llamen la atención.