Cuando seas padre, comerás huevos… y un waffle con nutella y plátano, un buen smoothie preparado en el momento o un yogur natural con frutos del bosque, porque ¿qué mejor manera de celebrar el Día del Padre que con un brunch espectacular cuyo plato principal se prepara a base de huevos? En el madrileño gastrobar Bendita Locura Coffee & Dreams (Príncipe de Vergara, 73) ofrecen uno de lunes a domingo, que consta de cinco pasos cuyo punto culminante llega con la delicada quiche Lorraine o los clásicos huevos benedictine.
Los huevos son los protagonistas
El menú del brunch se compone de un buen café 100% arábiga, un mini capuccino o un té, acompañado de un zumo de naranja recién exprimido, un smoothie o un jugo de tomate preparado, posteriormente pasaríamos al yogur natural con frutos del bosque y granola para abrir boca a la parte verdaderamente consistente: pan tostado con tomate o queso y membrillo, croissant con mantequilla y mermelada o un waffle con nutella y la guinda del pastel: la quiche Lorraine o los huevos Benedictine.
De origen francés, la quiche Lorraine es probablemente la más famosa de las tartas saladas y aunque en un principio, allá por el siglo XVII, se cocinaba sólo con nata y huevos sobre una base de pasta quebrada, actualmente se le añaden algunos ingredientes más como bacon, puerros o queso. Los ingredientes se baten bien y se hornean hasta que están cuajados. En Bendita Locura la sirven acompañada de una ensalada de brotes de verdes y tomates cherry para dar el contrapunto crujiente y fresco a un plato bastante contundente a pesar de su fino y delicado sabor.
Aunque no está claro su origen, los huevos Benedictine son mucho más modernos que la quiche, de principios del siglo XX más o menos. Consisten en pan tostado –o un bagel o un muffin- sobre el que se coloca una loncha de jamón, bacon o salmón ahumado, encima de ello un huevo escalfado y luego se cubre todo con salsa holandesa. Son increíblemente populares en muchos de los menús de desayuno y brunch de Estados Unidos, por lo que no son difíciles de encontrar. En España sin embargo no resulta tan sencillo. En Bendita Locura los sirven acompañados de unas tiernas patatitas a las hierbas. Si aún os queda un hueco y os sentís con ganas, podéis poner un broche de oro a la celebración del Día del Padre con un mini mojito de fresa o con el cóctel mañanero por excelencia: el Bloody Mary.