Draghi, como se esperaba, hizo hincapié en los datos de inflación de marzo, que se ralentizaron hasta el 1.5% interanualdespués de haber alcanzado el 2.0% en febrero, y que despertó ciertos rumores de que el BCE podría alzar los tipos de interés antes de que acabara el programa QE.
El Presidente del BCE ha enfriado la euforia de los mercados tras los resultados de la primera ronda de las elecciones francesas, y se ha abstenido de dar indicios de posibles puntos de inflexión en la política monetaria. De todas formas, el euro mantiene el tono alcista de comienzos de la semana, especialmente ahora que crece el escepticismo de los mercados en cuanto a las políticas fiscales de Trump y al riesgo de estanflación en el Reino Unido, situando a la moneda única como una de las favoritas entre los inversores ahora que los riesgos de fractura en la zona euro comienzan a disiparse.