Los años que han dado la crisis, a partir de 2008 hasta la actualidad, han sido cosecha de mentiras, polémicas y debates televisados de los paniaguados de turno, que provocan un ruido que llega a aturdir. Al tiempo, encontramos serias dificultades para obtener información fiable, ya que el volumen de la que podemos acceder diariamente resulta inabarcable, y tratar de comprender el sentido de una u otra acción política económica, o mejor, de economía política, exige una constancia y una dedicación en el seguimiento y análisis de los datos que muchas veces se convierte en un esfuerzo imposible.
Es probablemente la mentira de a tele, la mentira que se destila por los creadores de opinió, sufragados con los fondos allegados desde la Política, con mayúscula, por los partidos que sostienen un sistema que se ha pervertido a sí mismo. Vivimos un momento crucial, y Fernández-Cruz Sequera lo reata con pluma lasciva e informada, aguda, como buen abogado penalista y contertulio en mesas de radio y prensa.
Por primera vez en cuarenta años, las élites políticas o económicas se han sentido inseguras y preocupadas por el resultado de unas elecciones, las últimas, por lo que se nos ha tratado de convencer a través de la repetitiva propaganda, de que hemos abandonado la crisis. Estos acontecimientos no han ocurrido solo en España, sino también en Francia, Reino Unido, Italia o Grecia, donde crisis y partidos yciudadanos juntos han hecho casi desaparecer los Estados tal y como surgieron de la Guerra Fría.
En España, el régimen del 78 ha continuado ejecutando las políticas neoliberales que han marcado la reforma constitucional, que otorga prioridad al pago de la deuda del Estado por encima de cualquier otro tipo de gasto, por lo que estos textos pueden servir a los lectores para hacerse una idea clara, no sólo de lo ocurrido en esta legislatura, sino también de lo que podemos esperar de la siguiente. Un ciclo que comienza y otro que termina.
FICHA EDITORIAL