Decía Vladimir: “por una década hemos pasado por devaluación, terapia de choque, quiebra financiera, ahora sólo nos queda una sola idea y es una reforma a la legislación para construir una real economía moderna. En éste mundo sin una real economía no se es nada. Así es que de ahora en adelante nos enfocaremos en la única línea que importa; la línea del dinero”.
Además de las reformas económicas llegó un nuevo código de procedimiento criminal sustituyendo al del 1960. Para Vladimir “la puesta al dia de la sociedad rusa al nivel de los países civilizados del mundo, poner el interés de los ciudadanos por encima del interés del Estado y la implantación de la dictadura de la ley”.
A partir de modelos de códigos de Europa y de Estados Unidos, el nuevo código fue aprobado cumpliendo con el programa de reformas atado a la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de la deuda heredada de la ex- Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
En su relación con Occidente decía que “en la época de la globalización debemos abrir los mercados, si no, hoy es imposible desarrollarse”.
En la actualidad es elegido por la Revista Forbes por cuarto año consecutivo como el hombre más poderoso del mundo.
Parecería que Vladimir se aprendió muy bien la lección de Deng Xiao Ping: “no importa que el gato sea blanco o negro, lo que importa es que cace ratones”.
Y evidentemente Vladimir ha salido a cazar. Sus imágenes cazando osos o tigres ya lo habían anunciado.
Se ha quedado con Crimea, le saca las castañas del fuego a Obama y su “línea roja” con las armas químicas en Siria y se queda siendo el protagonista, y en la actualidad elige al presidente de la nación que se supone es la más poderosa del mundo.
Sin duda es un buen cazador y no precisamente de ratones.