Según los autores del proyecto, el estudio anglo-iraquí AMBS Architects, la altura no es el objetivo final. En sus palabras, buscan crear una "ciudad vertical", con cuatro torres interrelacionadas de distintas alturas, las cuales tendrán no sólo oficinas, hoteles y vivienda, sino que también contendrán "sus propios sistemas de transporte, escuelas, clínicas y barrios".
También habrá una gran explanada pública en la base de las torres, llamada "El velo". Según explica el arquitecto Marcos De Andrés, el proyecto contiene a su vez una estrategia de seguridad: "Los ataques del 11 de septiembre de 2011 expusieron la debilidad de los rascacielos en lo que se refiere a vías de escape; en ese sentido, un grupo de torres interconectadas es mucho más seguro".
Basora ha cambiado radicalmente su imagen desde 2003, la última vez que la gran mayoría oyó hablar de ella. Actualmente es una ciudad próspera y relativamente pacífica, "más parecida a Kuwait que a Bagdad". Los tentáculos del Estado Islámico está a 600 kilometros de distancia al menos. Hay dinero del petróleo dando vueltas, al igual que autos nuevos en todas las calles y autopistas. También hay hoteles de cinco estrellas y un nuevo estadio que acaba de ser inaguruado. El edificio de "La novia...", que se construirá con fondos públicos, es además la pieza central de un nuevo plan urbano, que el gobierno está buscando implementar. En realidad, el apodo la "Novia del Golfo" fue usado históricamente para referirse a la ciudad de Basora, alguna vez considerada uno de los lugares más bellos y cosmopolitas del Golfo (antes de que, primero Saddam Hussein, que castigó a su población mayoritariamente chiíta, y luego la guerra de Irak, la dejara casi en un estado de ruina). Según algunos recuentos históricos, también fue la supuesta ubicación del Jardín del Edén.
Todavía es posible que a esta novia la dejen plantada en el altar. El edificio todavía no tiene terreno ni fecha de finalización. Pero es una rara inyección de noticias positivas de un país invariablemente asociado con la violencia. "Si vas allí hoy en día, la gente sólo quiere la normalidad", dice De Andrés. "Ellos quieren seguir adelante con sus vidas y jugar al fútbol. Esperemos que algún día todo Medio Oriente sea como este lugar".