Focalizado en identificar las vías más innovadoras para inducir la evolución del negocio y con una apreciable actitud proactiva, el CFO del futuro es el Millenial de hoy. Su perfil responde al de un profesional más generalista que especialista, que confía firmemente en el poder de la tecnología para optimizar procesos y elevar así los ratios de competitividad corporativa. Y es justamente esta visión holística de la empresa la que, según los analistas, permitirá optimizar los resultados, elevar la productividad, y dar a luz un entorno empresarial mucho más colaborativo y unificado en el que la tecnología desempeñará una labor esencial en el desarrollo de funciones tan cotidianas como la planificación, la presupuestación, la previsión, los informes fiscales y de gestión, las conciliaciones, o el cierre financiero.
Posicionado en el corazón estratégico de la organización, y como nativo digital, el nuevo CFO será un incondicional de la tecnología, impulsando el uso de la inteligencia artificial (IA) de cara a introducir cambios proactivos que permitan generar nuevas oportunidades de negocio. Mediante el análisis exhaustivo de los datos, el CFO digital realizará predicciones y recomendaciones que repercutirán en el desarrollo global del negocio, consolidando al mismo tiempo su posición ante el CEO y el resto de los miembros del consejo.
Entre las nuevas responsabilidades del nuevo CFO digital se puede contar: el logro de tiempos de reacción más cortos, información en tiempo real, informes proactivos, rendimiento predecible, optimización de los recursos y de la colaboración, modelado avanzado de escenarios o labores de planificación estratégica a largo plazo, lo que, en suma, impulsará el fortalecimiento de la capacidad empresarial. Así, el nuevo director financiero se hará más presente y llevará sus funciones a un estadio superior en el seno de la organización.