"Teníamos un profesor, dos manuales que nos trajo de casualidad un profesor de inglés que venía de la URSS, y nosotros éramos tres alumnos", rememoró.
Los tres estudiantes pasaron a ser profesores de una primera promoción de 24 alumnos de la que salieron los primeros embajadores y traductores chinos de países latinoamericanos, recordó Cen, que elogió el papel del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Zhou Enlai, del que relató una anécdota de 1954.
Entonces China era una de las partes en la Conferencia de Ginebra en la que las naciones implicadas discutían el futuro de Corea y que se acabó saldando con la partición temporal de Vietnam en dos Estados al norte y al sur. En medio de las discusiones, Zhou encargó a su secretaria que llamase a los maestros de español para preguntar qué necesitaban. "Libros y un 'linguáfono", contestó al otro lado del cable Cen.
El ministro cumplió su palabra y los materiales llegaron a China. La maestra recuerda aún hoy la frase que repetía la cinta del aparato, "Iré a casa de doña Beatriz, donde pasaré la noche", que le sirvió para dominar las reglas de acentuación.
Una profesora rusa con nociones de español y, a través de ella, dos exiliados españoles de la Guerra Civil ayudaron después a Cen y sus colegas a seguir con su formación. "El Estado, aunque atrasado, no escatimó esfuerzos", agradeció la condecorada, que puso de ejemplo la contratación de 15 profesores latinoamericanos en 1964 para dar clase a lo que por entonces ya eran más de 500 alumnos.
La maestra se mostró orgullosa de haber compartido aula o haber impartido lecciones a lo largo de su trayectoria a futuros diplomáticos y traductores (hasta cuatro) de Mao al español.
Estos avances continuaron hasta la actualidad, cuando la cifra de matriculados en alguna de las 70 universidades que ofrecen estudios de español es de 50.000, apuntó la maestra, que no se conforma. "Nos queda mucho por hacer", advirtió.
"Hemos de elevar nuestro nivel teórico, que aún no es ideal, y hablar un español más castizo, y no el 'pekiñol' que hablo yo", bromeó.
Además de a Cen la embajada reconoció a otras personas con distinciones al mérito civil. Entre ellos Wu Youwen, representante del Real Madrid en China y empresario de la restauración, que recibió la condecoración "no solo como un estímulo, sino como una responsabilidad" y que recordó la frase de Lope de
Vega de que "la raíz de todas las pasiones es el amor" para pedir que "el amor por China y España" otorgue la fuerza para construir "un puente de intercambio y cooperación".
Las otras dos condecoradas fueron la trabajadora de la embajada Estrella Fei-Yan Zhu Zhou y la intérprete y traductora Belén Cuadra Mora, que se comprometieron a "trabajar al máximo" para hacerse acreedoras del reconocimiento y celebraron el trabajo en equipo como razón de todo éxito.