Sin embargo, éstos cambios considerados por el autor como una revolución global, tienen características diferentes dependiendo de las situaciones y circunstancias políticas en las cuales se producen esos cambios y ahí es donde los principios democráticos válidos para la política se interconectan o sencillamente no existen en la esfera de lo privado.
En países autoritarios y en aquellos que la religión, al decir de Marx, es la superestructura determinante, los cambios, si existen, tienen otras dimensiones. Por ejemplo, y para citar alguno, la mutilación del clítoris alcanza a casi dos millones de niñas cada año y se sustenta en creencias acerca de la sexualidad femenina y su objetivo es preservar la virginidad y la fidelidad de la mujer.
La argumentación o la explicación siempre se convierte en que éstas son tradiciones y características culturales y que por lo tanto deben ser respetadas como identidades culturales y no ser absorbidas por los que algunos califican como el pensamiento único.
¿Se incluye el patriotismo o las nacionalidades en la esfera de la las emociones? ¿Son las características culturales identidades?
Dice la Real Academia de la Lengua Española (RAE) que patriotismo es “amor a la patria” y “sentimiento y conducta propios del patriota”. Define la patria como “tierra natal o adoptiva ordenada como nación a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”.
En la actualidad las emociones que implican el patriotismo y las características culturales están en la palestra global.
Algunos ejemplos. El Reino Unido con su “Brexit” sale de la Unión Europea, en Estados Unidos el nuevo presidente, Donald Trump dice “America first” y en Cataluña quieren desprenderse de España y ser una nación.
El proceso de la Ilustración creó el mundo moderno. El cambio del eje de la religión al eje de la razón hizo posible la modernidad.
En la post modernidad, ¿un cambio del eje de la razón al eje de las emociones?
¡Dios y Alá nos agarren confesados!