Una vez mas, aquel que le pedia a D. Mariano “menos leña y más grano” reitera su petición. Menos leña en Cataluña en forma de contención en las medidas y más grano para las aunomías en forma de recaudación fiscal y autogobierno.
Y es que el chantaje no es nuevo, sino que se repite como un mantra durante todas las legislaturas donde, ante la imposibilidad de acuerdo entre el partido en el gobierno y la oposición, los partidos independentistas sacan su particular trofeo. Trofeo en forma de dádivas económicas y de pérdida de soberanía del Estado Nacional que nos ha llevado hoy a estar frente a la “evidente ruptura de España”.
Es muy fácil ahora culpar a Puigdemont, a Junqueras, al PDCat o a la CUP. Pero estos son solo los actores de este obra con desgraciados tintes de drama. Los directores de esta obra, y me atrevería a decir padrinos de la totalidad de la compañía teatral, son los dos partidos que históricamente han liderado los sucesivos gobiernos de la democracia. Donde han preferido claudicar frente a planteamientos independentistas en vez de buscar consenso y ser capaces de negociar los presupuestos año tras año, buscando el beneficio de su pueblo y no rendir pleitesia al dogma de partido.
Pues bien, hoy es el día en el que el Gobierno del Partido Popular ya no confía en “sacar adelante los presupuestos generales para 2018” de forma inmediata con la misma ruinosa receta, echando gasolina al fuego en forma de autogobierno, haciendo grande las diferencias entre autonomias, dividiendo a los españoles y alimentando el monstruo de la destrucción de la Patria bajo la piel de cordero de la libertad para elegir. Así que la unica alternativa que plantea, muy al estilo de gobierno que ha impuesto el PP de D. Mariano Rajoy, es dejar que “las aguas fluyan” en pro de un escenario mas favorable para volver a aplicar más de los mismo.
Y no menos culpable de la situación es ese partido socialista, incapaz de dejar de mirarse ni un sólo día en el espejo morado de Podemos, que lejos de buscar un entendimiento entre los partidos nacionalistas, echa a su país a las llamas del caos independentista.
Y no tengo la certeza absoluta de lo que pasará en Cataluña, aunque si hacemos caso a lo que los ministros del dinero dicen, como voceros de los grandes capitales, seguiremos negociando con concesiones económicas y de autogobierno la aprobación de unos presupuestos que tienen como objetivo tener tranquilos a nuestros socios/acreedores europeos, afianzar las poltronas de los de siempre, dar pescado a los que no tienen ni “puñetera gana” de aprender a pescar y seguir manteniedo bien engrasada esa maquinaria de destrucción de la Patria llamada “estado de las autonomias”.
Y alguno me preguntará, “¿Y si finalmente se prorrogan los presupuestos de 2017 ante la imposiblidad de llegar a una mayoria suficiente?” ……, pues entonces tendremos exactamente lo mismo, solo que un año más tarde.