Mejores resultados que los mercados desarrollados
La renta variable de los mercados emergentes ha seguido experimentando alzas este año, gracias al fortalecimiento de la economía mundial, a unas mejores perspectivas para las ganancias y al crecimiento particularmente intenso de las empresas tecnológicas. A finales de septiembre, había subido un 28 % en lo que iba de año (en dólares estadounidenses), ofreciendo unos resultados superiores a los de los mercados desarrollados en cerca de un 12,0 %.
Parece que esta recuperación restablece la tendencia a más largo plazo a que los mercados emergentes registren un mejor comportamiento que los mercados desarrollados, una tendencia que se había visto cuestionada en los últimos tiempos. La fuerte subida de algunos de los mercados más grandes, como China, India y Corea del Sur, refleja la recuperación generalizada que están experimentando los mercados emergentes. La renta variable china ha destacado sobre el resto, con un repunte del 41 %. Las ganancias pueden explicarse en gran parte por la transición del país a una economía de consumo. Las tendencias de consumo están impulsando los beneficios empresariales, ya sea el aumento de la demanda de automóviles (especialmente de vehículos utilitarios deportivos) o el uso cada vez mayor del comercio electrónico y las redes sociales. Pese a ello, muchos inversores se muestran escépticos sobre las perspectivas económicas de China y mantienen su posición de infraponderación.
Los precios de las materias primas y el dólar han dejado de ser los elementos impulsores
Teniendo en cuenta que los precios de las materias primas y la energía han perdido intensidad desde su recuperación en 2016, la persistente fortaleza de la renta variable de los mercados emergentes podría considerarse atípica. En el pasado, los períodos de debilidad de los precios de las materias primas solían ir acompañados de caídas en los valores de los mercados emergentes. Aunque atípica, la divergencia de este año no es de extrañar si se tiene en cuenta cómo han cambiado las partes integrantes del mercado con el tiempo.
Hace diez años, los tres sectores principales en el Índice MSCI de Mercados Emergentes eran, en función de su ponderación, los títulos financieros, la energía y los recursos. Pero ahora, como consecuencia de la demanda mundial de bienes fabricados en los mercados emergentes y del dinamismo de sus consumidores internos, los tres principales sectores son la tecnología, las finanzas y el consumo discrecional. Por lo tanto, en conjunto, la renta variable de los mercados emergentes es ahora mucho menos dependiente de los precios de las materias primas que nunca antes en la historia.
Recientemente los valores tecnológicos han experimentado una notable subida, estimulados por la demanda de diversos componentes utilizados en la electrónica. La renta variable surcoreana, en la que la tecnología representa un 50 % del mercado, ha aumentado un 28 % este año. Uno de sus integrantes más grandes, Samsung, registró un alza de más del 30 %. La empresa aún sigue obteniendo una parte importante de sus ingresos de la venta de teléfonos inteligentes, aunque el crecimiento en este ámbito se está ralentizando. El gran aumento de la demanda de sus pantallas y sus chips de memoria ha estimulado las ganancias.
Las economías de los mercados emergentes han mejorado en los últimos años. En términos agregados, sus economías presentan superávits de la balanza por cuenta corriente e incluso las economías más frágiles han mejorado sus déficits. Esta puede ser la explicación del cambio de su relación con el dólar. La correlación entre el dólar y la renta variable de los ME ha disminuido en los últimos doce meses. A principios de año, el efecto que podría tener un dólar más fuerte sobre los mercados emergentes fue un motivo de seria preocupación para los inversores. De hecho, la opinión mayoritaria era que el dólar subiría durante el transcurso del año. Pero, hasta la fecha, ha ocurrido exactamente lo contrario. No solo el dólar no ha logrado recuperarse, sino que, como prueba de la adaptabilidad de las economías de estos mercados, todas las monedas de los mercados emergentes más importantes se han apreciado frente a él. Las divisas de los mercados emergentes ofrecen unos rendimientos atractivos y, actualmente, el arbitraje de intereses (operaciones de carry trade en las que los inversores se endeudan en monedas con tipos de interés bajos para comprar otras que paguen tipos de interés más elevados) está dando buenos resultados, lo que indica que los inversores extranjeros son más optimistas con respecto a las economías emergentes.
¿Por qué apostar por los mercados emergentes globales precisamente ahora?
Al considerar el más largo plazo, los mercados emergentes no tienen la representación que les corresponde en los mercados mundiales de renta variable. Los mercados emergentes constituyen un tercio del PIB mundial en términos nominales (y casi la mitad en términos de paridad del poder adquisitivo). También generan aproximadamente el 35 % de las exportaciones mundiales. Aun así están insuficientemente representados en los mercados de valores, ya que constituyen poco más del 10 % de la referencia mundial. Con el tiempo, la presencia global de los mercados emergentes estará representada de manera más exacta en la referencia. Ese es nuestro argumento para invertir a largo plazo en mercados emergentes.
La renta variable de los mercados emergentes se está negociando en base a unas valoraciones baratas comparadas con las de los mercados desarrollados. Resulta particularmente atractiva en comparación con la renta variable de EE. UU., donde las valoraciones aparentemente desproporcionadas son motivo de preocupación. Además, la recuperación económica ha dado lugar a la mejora de los márgenes de beneficio y las perspectivas de crecimiento para los mercados emergentes son ahora mejores que para los mercados desarrollados. Por lo tanto, han alcanzado un “punto ideal” con unas valoraciones más baratas y un mejor crecimiento. Los inversores han tomado nota de esto y, este año, los flujos de entrada en la clase de activos han pasado a ser positivos. No obstante, los inversores mantienen su infraponderación, sugiriendo que quedan cosas por hacer.
Como gestores del Artemis Global Emerging Markets Fund, en este momento percibimos una oportunidad singular en los títulos de valor (títulos que se contratan con valoraciones inferiores al promedio del mercado). En los últimos años, los títulos de valor han registrado un comportamiento inferior a lo esperado a escala mundial, ya que los inversores se han pasado a la “seguridad” de los valores de crecimiento estables. Ante una recuperación económica mundial sincronizada, seguimos creyendo que las perspectivas para los títulos de valor siguen siendo prometedoras y que su potencial para alcanzar a los títulos de crecimiento es muy considerable. En esto basamos nuestra posición, que nos convierte en un caso atípico entre los demás colegas del sector. El fondo cotiza a una relación precio/beneficio de 9,6 veces frente a las 12,7 veces del mercado, lo que supone un descuento del 24 %.