Pero, ¿qué es la trazabilidad? La trazabilidad es un sistema que permite un seguimiento de cada cajetilla de tabaco desde que sale de la fábrica hasta que llega al punto de venta. Gracias a dicho sistema es posible aumentar el control sobre el contrabando, un problema que preocupa enormemente a los gobiernos por la pérdida fiscal que supone y que nos preocupa enormemente a los sanitarios, pues el tabaco de contrabando, al ser más barato, resulta más asequible a la población, especialmente a los más desfavorecidos y a los jóvenes, sectores en los que la industria tabaquera se centra especialmente para captar nuevos clientes.
En su Convenio la OMS es muy clara al especificar que ese control y seguimiento del tabaco debe realizarse por una entidad independiente de la industria del tabaco. Precisamente en la Unión Europea tenemos muchas experiencias de juicios por contrabando donde se ha demostrado que detrás del mismo se situaba la propia industria del tabaco. Si la industria pueden "evitar" ese 80% del coste que suponen aproximadamente los impuestos, les resulta más sencillo captar clientes sin cercenar sus propios beneficios. A la industria del tabaco se les muere la mitad de sus clientes por consumir el propio tabaco y necesita captar nuevos para seguir ganando dinero, sumándolos a ese círculo trágico que tanto sufrimiento nos cuesta, además del coste para los sistemas públicos de salud de los países europeos.
En estos días, en la Unión Europea se está librando una batalla tremenda por definir el sistema de trazabilidad que utilizaremos en todo su territorio. Las tabaqueras están haciendo un enorme esfuerzo, presionando para que se adopte un sistema que ellas mismas puedan controlar. Los lobbies están actuando en Bruselas como nunca. Phillip Morris ha desarrollado un sistema llamado Codentify que luego cedió a las otras tres grandes compañías y que ha tratado de presentar como la mejor solución de trazabilidad. Cuando los países entendieron que no se podía ir tan manifiestamente en contra del Convenio de la OMS, le cambiaron el nombre (Inexto se llama ahora) y dijeron que era una empresa independiente, pero todos saben que Codentify e Inexto son lo mismo.
Esto, que parece una película de suspense, es real y las presiones en Bruselas son tremendas. Algún país ha puesto el grito en el cielo y ha dicho que esto no se puede consentir. Me refiero a nuestra vecina Francia, pero ¿cuál es la posición de España? La desconocemos. En el Ministerio de Sanidad comparten nuestra preocupación, la de todo el sector sanitario, pero ¿qué hará el Gobierno español? Pues vaya usted a saber… En Canarias asistimos perplejos a las palabras de la Delegada del Gobierno, médico de formación, que afirmó en una reunión con representantes de la industria tabaquera que iba a luchar por excluir a Canarias de la trazabilidad, una barbaridad que, además, resulta imposible a todas luces.
Como presidente de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo y miembro del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo de España quiero solicitar a nuestro gobierno en nombre de todos los sanitarios españoles y europeos que tenga una postura clara en Bruselas, que haga oír su voz y que, igual que nos alegramos cuando fue de los primeros en ratificar el protocolo de la OMS, nos vuelva a dar una alegría poniéndose del lado de la salud de los españoles y europeos y no de los intereses comerciales de una industria que causa muchísimo sufrimiento, muerte y gasto a nuestros sistemas sanitarios, liderando la posición que defiende la OMS.
Como en la OMS dicen existe un conflicto irreconciliable de intereses entre la salud pública y los intereses de la industria tabaquera, elijan ustedes bien, por favor, señores del Gobierno español.