Las personas que están en búsqueda activa de un inmueble a menudo se preguntan cuánto tiempo tardarán en encontrar su casa. Sin embargo, es a los vendedores a los que más les afecta el factor “tiempo”. En ocasiones tienen que negociar con el margen de beneficio para que unos compradores interesados compren su inmueble. Esto hace que puedan tomar decisiones poco acertadas para acelerar la venta, sobre todo en ocasiones donde la prisa es el principal condicionante de la transacción. Esto sucede porque los “márgenes de tiempo” pueden llevar al vendedor a sufrir cierta ansiedad, ya que se suele manejar con dos variables difíciles de encajar: vender en el menor número de meses y con el mayor margen de beneficio posible.
Según Fotocasa, la media para vender una casa en el 84% de los casos es de menos de un año. Además, cuando se habla de tiempos, un 10% de los compradores de vivienda empleó entre uno y dos años, y a un 6% le costó más de dos años. Para hacer frente a lo que puede llegar a ser un plazo largo a la hora de vender el inmueble, Housell, una de las empresas líderes del sector proptech, aconseja tres pasos para gestionar estos tiempos de un modo más eficiente:
Modesto Manzano, especialista inmobiliario de Housell, afirma: “Tenemos que gestionar nuestras expectativas a la hora de vender un inmueble y marcarnos un “plan de venta” que sea equilibrado entre el precio y el plazo. Lo más recomendable es marcar un plazo de venta en función a nuestras necesidades y pedir asesoramiento a un profesional del sector que esté especializado en la zona para poner un precio ajustado y hacer que nuestro inmueble sea atractivo en el mercado. De esta manera no tomaremos decisiones precipitadas cuando nos lleguen las primeras ofertas”.