Hamas pide a los países islámicos a adoptar acciones contra los intereses estadounidenses y dice que “abre las puertas del infierno, será un dia de la ira y el comienzo de una nueva intifada llamada la liberación de Jerusalén”.
El líder supremo de Irán dice que es el resultado de su desesperación y debilidad. Las pancartas de las protestas en Irán dicen “Al Quds es nuestro”
La Unión Europea expresa su gran preocupación en especial la repercusión que pueda tener en el proceso de paz.
El Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres defiende la solución de los dos estados. En el Consejo de Seguridad de la ONU ningún país salió en defensa de Estados Unidos y todos alertaron que vulneraba las resoluciones de Naciones Unidas y amenazaba con incendiar Oriente Próximo.
Y por supuesto, el Papa Francisco no podía faltar. “Mi pensamiento va a Jerusalén. No puedo callar mi profunda preocupación la situación que ha creado en los últimos días. Hace un llamado para que “se realicen todos los esfuerzos para respetar el “status quo” de la ciudad, conforme a las pertinentes resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas”.
Donald Trump ha hecho lo que el Congreso de los Estados Unidos aprobó por una abrumadora mayoría en el año 1995, 93 a favor y 5 en contra en el Senado y 374 a favor y 37 en contra en la Cámara de Representantes. Los tres sucesivos presidentes, facultados para ejecutar o posponer la decisión cada seis meses, a pesar de ser una promesa en sus campañas presidenciales, no se habían atrevido a ejecutar el mandato parlamentario.
Transcurridos 22 años, ¿ha habido un proceso para la solución del conflicto? ¿Los dos estados? ¿Ha habido paz en Israel?
Jerusalén es la capital de Israel. Lo ha sido históricamente y desde hace décadas lo es en la práctica. Es la sede del gobierno, de los Ministerios, de la Suprema Corte de Justicia, de la residencia del Primer Ministro. Es la ciudad escogida por el estado nación de Israel para ser su capital. Es la legitimidad del estado de Israel para hacerla su capital.