Recientemente hemos conocido que la reputación de la marca España en Europa ha bajado varios puntos, tras los acontecimientos de orden político y social acontecidos en Cataluña. La trascendencia de estos hechos no se limita al ámbito económico, puesto que reconstruir y regenerar la imagen de sociedad moderna es una tarea que llevará tiempo y que requiere de una inercia que llevará algún tiempo recuperar. Buscando paralelismos con el entorno empresarial, en el que fundamentalmente la reputación de un directivo se mide por los resultados económicos del negocio, me pregunto cuánto se preocupan los líderes empresariales de crear y mantener una buena marca personal dentro de sus organizaciones en relación con aspectos que nada tienen que ver con los resultados económicos, sino con habilidades relacionadas con la inteligencia social y emocional.
La comunicación verbal (las palabras, el tono) y la no verbal (las formas, los ademanes) son dos de los factores que más influyen en la construcción de esa marca personal, al ser los que más directamente afectan a las personas con las que nos relacionamos; la imagen proyectada está fuertemente determinada por el buen o mal uso que hacemos de la reglas y estilo de comunicación. Cómo nos comunicamos dice mucho de quiénes somos, cómo somos y cómo nos sentimos. En definitiva, todo eso forma parte de la marca personal que construimos y proyectamos de nosotros mismos.
Cuando una relación se ha degradado -en el ámbito profesional o personal- como causa de nuestra (negativa) imagen personal, la recuperación de la misma será muy compleja, comosucede con la marca España, según comentábamos anteriormente. Al igual que es más fácil conseguir un nuevo cliente que recuperar un cliente frustrado, es más sencillo construir una buena relación desde cero que recuperarla desde una situación de conflicto, o desgaste de alguna de las partes.
Volviendo al ámbito profesional, los directivos y gerentes deberían ser conscientes de que su valoración interna está ligada no solo a los resultados económicos del negocio, algo absolutamente tangible y medible, sino también a su estilo de comunicación, y más concretamente a la forma en la que dan feedback a sus colaboradores.
Dar feedback positivo suele resultarnos más cómodo y menos comprometido que dar uno negativo. Por el contrario, dar el correctivo de manera constructiva es una práctica que requiere de ciertas habilidades; hacerlo de forma inadecuada, además de no conseguir el propósito del mismo, pone en entredicho nuestras competencias directivas e imagen.
Por ello, ayudando a los perfiles ejecutivos a mejorar su estilo de comunicación, propiciamos el desarrollo del talento interno y evitamos la fuga de los colaboradores que más valor aportan al negocio. La mayoría de los profesionales queremos formar parte de un equipo en el que el líder esté bien reconocido y sea apreciado.
Para conseguir el perfeccionamiento de esas habilidades soft (las relativas a la inteligencia emocional y social) existen,entre otros métodos, diversos programas de formación. Sin embargo, y basado en mi experiencia en el campo del coaching ejecutivo y el mentoring, cualquier aprendizaje que no nos ayude a conectar conocimientos teóricos con la puesta en acción de las competencias, no resulta suficientemente eficaz.
Aprender haciendo, técnica conocida como formación experiencial o learning by doing, es la metodología más eficiente para insertar el aprendizaje de forma natural y con resultados permanentes. Esta técnica se lleva a cabo mediante la simulación de un escenario, situación o puesta en escena y un reparto de roles. Un escenario típico es el que comentábamos anteriormente: el feedback correctivo a un colaborador.
En base a todo lo anterior, podemos -de una manera sencilla y con resultados perdurables- reforzar nuestra imagen de marca simulando, mediante la formación experiencial, que somos líderes eficientes en el plano de la comunicación, y de otros como la delegación y la planificación. Nuestra reputación como directivos debe de ser tan importante para nosotros como los resultados económicos lo son para el negocio.
· Inés M. Valle es Executive Coach por AECOP y Practitioner en PNL por la ITA, que cuenta con más de 25 años de experiencia como directora de RR.HH. en multinacionales como MOTOROLA, THOMSON Multimedia y GENERAL DYNAMICS y en empresas del Grupo IBM Global Services y British American Tobacco. Esta experiencia le permite ahora intervenir en los procesos de coaching y mentoring ejecutivo desde una perspectiva de negocio.