El fraude, el principal enemigo de las tarjetas
La senda de crecimiento imparable que parecen haber tomado las tarjetas ha propiciado la aparición de prácticas delictivas. Quizá la más popular sea la clonación de los datos de las tarjetas bancarias, ya sea al realizar una compra por Internet, al pagar en comercios a pie de calle o al sacar efectivo en un cajero. No obstante, el skimming está en decadencia. Según un informe de la EAST en el que se han analizado datos de 21 países europeos, durante los primeros seis meses del año se registraron 1.221 incidentes relacionados con la duplicación de tarjetas, un 22 % menos que durante el mismo período de 2016. “Este el número más bajo de incidentes de robo de datos de tarjetas informado desde que la EAST comenzó a recopilar datos en 2004”, señala la organización.
Los españoles fueron víctimas de 888.000 operaciones fraudulentas relacionadas con tarjetas en 2016, lo que equivale a un importe de unos 56 millones de euros, según la Memoria anual sobre la vigilancia de sistemas de pago del Banco de España. La incidencia del fraude fue del 0,021 % sobre el número de operaciones y del 0,022 % sobre el volumen de fondos. “Las cifras anteriores suponen un promedio algo superior a una operación fraudulenta al año, por un importe de 63 euros, por cada 100 tarjetas”, aclara el estudio relativo a 2016.
¿Dónde es más fácil sufrir un fraude?
Las compras a distancia son el ecosistema en el que se mueven la mayoría de los ciberdelincuentes. De ahí que los bancos hayan ido añadiendo nuevas medidas de seguridad durante los últimos años como la securización de las tarjetas. Del total de transacciones fraudulentas registradas el pasado año, el 69 % se relacionaron con operaciones remotas, mientras que un 28 % se dieron en establecimientos a pie de calle y un 3 % en cajeros automáticos.
¿Cómo combatir el fraude por Internet?
Antes de realizar cualquier transacción virtual es necesario comprobar que la página en la que vamos a operar es segura. Podemos hacerlo verificando que la dirección del portal es la correcta, que va precedida por la expresión https y que la URL va acompañada de un candado verde, lo que nos garantizará que los datos introducidos se moverán de manera segura, informan desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com.
Por último, no debemos olvidar la seguridad que transmiten las tarjetas prepago. A diferencia de las de crédito y de las de débito, no están vinculadas al saldo de ninguna cuenta (de hecho, algunas son incluso anónimas), sino que requieren que su titular las cargue cuando las vaya a usar. De manera que, en caso de que un tercero las clone, solo podría gastar el dinero que se haya cargado previamente en el plástico.