CBP publicó una directriz política a principios de este mes en la cual ofrece una guía y procedimientos de operación estándar más claros para la búsqueda, revisión y retención de información hallada en estos dispositivos.
Bajo las políticas de CBP, los oficiales de aduanas estadounidenses tienen la instrucción de pedir a los viajeros que apaguen su capacidad de transmisión de datos, por ejemplo poniendo un teléfono en modo avión, antes de que un oficial revise el teléfono, para que datos en la nube no puedan ser vistos inadvertidamente.
De acuerdo con la directriz, deben documentar contraseñas sólo con el propósito de abrir un teléfono u otro dispositivo. Los oficiales de CBP deben destruir la contraseña una vez que el dispositivo sea abierto.
La directriz también distingue entre búsquedas "básicas" y "avanzadas". Una búsqueda básica es una revisión del contenido del teléfono. Una búsqueda avanzada es cuando se requiere que CBP lleve a cabo un mayor análisis forense para recuperar los datos con base en "sospecha razonable" de una violación a la ley o de una "preocupación de seguridad nacional".
Si alguien se rehúsa a desbloquear un dispositivo, éste puede ser detenido por CBP. Los ciudadanos estadounidenses siempre tendrán permitido entrar a Estados Unidos, pero sus teléfonos podrían ser retenidos, por lo general no más de cinco días.
Si un ciudadano no estadounidense se niega a abrir un dispositivo se le podría negar la entrada. Si se descubre información incriminatoria, los oficiales de CBP podrían remitir el caso a una agencia de investigación como el FBI, y en caso de no ciudadanos estadounidenses se les podría negar el ingreso a Estados Unidos.
CBP está autorizado a revisar cualquier dispositivo de cualquier viajero internacional, sin importar si es ciudadano estadounidense o no, cuando salga o entre a Estados Unidos, de forma similar a la revisión de una bolsa.