Sin embargo, a través de las redes sociales, los medios de comunicación así como círculos políticos polacos en algunos casos cercanos al actual gobierno de Polonia sustentado por el partido Ley y Justicia se muestra cada vez un mayor interés por la Ucrania occidental, el propio ministro de Asuntos Exteriores W. Waszcykowski en declaraciones realizadas a finales de 2017 al diario “W sieci”, donde señalaba que ciertas áreas de territorio ucraniano eran polacas, así como a la oposición de su país a una posible adhesión de Ucrania a la UE, sin resolverse previamente los problemas históricos (el embajador polaco fue convocado de urgencia por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania). Por su parte, el parlamento ucraniano en septiembre de 2016 realizaba una declaración oficial de condena sobre la acusación polaca respecto a la matanza de Volinia -llevada a cabo entre 1943 y 1945 donde murieron unos 100.000 polacos a manos de nacionalistas ucranianos- producida el 22 de julio de 2016. Polonia no demuestra posiciones ambiguas en la cuestión de Ucrania, desarrollando su zona de influencia, reclama la presencia de la Iglesia polaca en territorio ucraniano y su gran interés en la región ucraniana de Lviv (o Lwow), que fue ocupada por Polonia entre 1918-1939.
El efecto de la anexión de Crimea por Rusia ha acelerado la acción de Polonia en su interés por incrementar su presencia en Ucrania occidental, ¿existe un interés real de recuperar un papel más determinante en los asuntos internos ucranianos?; sabemos que los discursos populistas acentuados con unas gotas de amargura nacionalista pueden desequilibrar espacios donde las comunidades de ambos países se confunden, en estos momentos. Cabe esperar una nueva política exterior polaca que influya en el futuro de Ucrania con un especial interés en la región de la ciudad de Lviv, donde están fijados los discursos altisonantes de ambas naciones europeas.