De acuerdo a los que cuentan las cifras, el 78% del total del PIB iraní depende de los petrodólares por lo que el levantamiento de sanciones ha significado un alivio económico para el régimen.
El problema que es asunto de manejo estatal y al parecer las cosas se complican para su distribución a los ciudadanos.
El líder supremo, Ali Jamenei, acusa a los enemigos de Irán de azuzar las protestas “los enemigos de Irán que con diferentes herramientas como dinero, armas, política y servicios secretos se han aliado para crear problemas al sistema islámico”.
El secretario del Consejo de Seguridad Nacional acusó a Arabia Saudita de “orquestar una guerra de intermediación contra Irán y advierte que conllevará la reacción contundente de Irán.
El Jefe de los Guardianes de Revolución anuncia el fin de la sedición. “quien atente en contra del gobierno es un enemigo de Dios y como tal se le aplicará la pena de muerte”. El embajador de Irán ante las Naciones Unidas acusa a Estados Unidos “de interferencia en los asuntos internos de Irán, acción que se ha intensificado, de manera grotesca, al brindar apoyo a los actos violentos que se han registrado en las recientes protestas” y acusa a Donald Trump y al vicepresidente Mike Pence de “estar alentando a los iraníes a participar en actos de sabotaje”.
En un debate del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para analizar las protestas en Irán, Rusia acusa a Estados Unidos de atentar contra la soberanía de Irán, Francia insiste en preservar el acuerdo nuclear y la importancia del diálogo sobre la influencia de Irán en la región para evitar tentaciones hegemónicas.
Por supuesto las manifestaciones religiosas de apoyo al Líder Supremo no podían faltar con las pancartas de Muerte a América y Muerte a Israel.
Irán, un país sin libertad de expresión, los medios de comunicación controlados por las autoridades religiosas y políticas y por supuesto, las clásicas prohibiciones islámicas al sexo femenino. Es el totalitarismo con una característica, es divino.