Moralzarzal en Común comenzó la legislatura como parte del equipo de gobierno municipal, liderado por el alcalde del partido local Vecinos por Moralzarzal. Pero la responsabilidad les vino grande. A los dos años aproximadamente, y tras intentar remunicipalizar el servicio de recogida de basuras a través de una infantil campaña de presión en las redes sociales, Moralzarzal en Común decidió pasar a la oposición, dejando al alcalde en minoría con su grupo y el partido socialista.
Desde entonces, ha unido sus votos a los del Partido Popular para tumbar los presupuestos de 2017 y otras muchas iniciativas. Lo previsible es que haga lo mismo con los de este año, que todavía están pendientes de votación.
Y junto a su coqueteo con la derecha municipal, parece haber hecho suyo el famoso lema de Rajoy: “Cuanto peor para todos, mejor”. En el último pleno municipal no sólo evitó que saliera adelante el proyecto de Centro Cívico que había apoyado mientras estaba en gobierno, sino que volvió a sumar sus esfuerzos y sus votos para tumbar una larga negociación del alcalde para rebajar la liquidación del contrato de basuras con Urbaser, que había conseguido bajar de 800.000 euros a 300.000 la suma a pagar. Una propuesta que venía avalada, además, por los informes de los habilitados nacionales.
El problema venía de lejos y su origen está en esos que se llaman a sí mismos buenos gestores, el Partido Popular, que ostentó el bastón de mando municipal durante dos décadas. Suya fue la idea de firmar un contrato con Urbaser a 12 largos años y sin tener en cuenta ni el crecimiento del municipio ni posibles sanciones por incumplimientos por parte de la empresa. No le bastó con esto, sino que, en 2010, dejó de pagar la actualización de precios a la que se obligaba por contrato. Una decisión caciquil sumada a otras muchas del que fuera alcalde, José María Moreno, premiado en esta legislatura con la gerencia del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario de la Comunidad de Madrid (IMIDRA), a pesar de no contar con formación para el puesto y una vida laboral exclusivamente como “Maestro de la construcción” (sic) y alcalde.
Que el PP votara en contra era previsible. No han digerido pasar a la oposición (fueron el partido más votado con 7 concejales frente a los 5 de Vecinos por Moralzarzal, 3 de MEC y 2 del PSOE). Que lo haya hecho MEC, parece además una burla, cuando se llenan la boca (y los pasquines) de la expresión nueva política y lo que hacen es tener una actitud de lo más rancio.
Además, escudan sus decisiones en las votaciones de su asamblea, un órgano de participación del que dicen que es abierto y democrático. Pero surge la duda sobre sus bondades cuando volvemos a revisar la ficha de bajas que coleccionan: 5 en menos de tres años. A ello se suma, la previsiblemente escasa participación de esas asambleas. Tan escasa debe ser que, antes recogían en las actas que publican en su web el número de asistentes, pero ya no lo hacen.
Da que pensar… Es posible que Moralzarzal se esté jugando su futuro más inmediato gracias a la decisión de una asamblea de 5 ó 6 militantes que parecen preferir que se hunda el barco. Habría que preguntar qué piensan sus votantes. Y mientras tanto, Garzón debería ficharles para revertir la fagocitación de Podemos a nivel nacional .