Las suscripciones editoriales son un clásico, pero, ¿quién iba a imaginar que incluso las flores se subirían a este tren? Pues lo han hecho y además de una forma muy sencilla para el usuario: el suscriptor de Colvin, a través de su página web, solo tiene que elegir el tamaño de los ramos y la frecuencia (semanal, quincenal o mensual) con la que quiera recibirlos.
Adicionalmente a la comodidad que ofrece el servicio de suscripción, esta floristería cuenta con estrictos controles de calidad, que aseguran una calidad y frescura sin igual en cada uno de sus productos. Esto es gracias a su innovador sistema operativo, que les permite comprar las flores directamente al productor, evitando intermediarios y reduciendo los tiempos desde que la flor es cortada hasta llegar a su destino.
Además del autoconsumo, cada vez con más peso en el mercado, Colvin ofrece su suscripción también a empresas y oficinas. Quieren recuperar la magia de las flores y ayudar a sus clientes a encontrar de forma fácil y rápida las flores más frescas y los regalos más sorprendentes sobre todo en ocasiones especiales, como el inminente día de San Valentín, en el que presentarán una colección exclusiva para la fecha.