¡La post modernidad!
En la actualidad, las noticias de las emociones inundan los medios globales de comunicación y a partir de la denuncia en Hollywood del acoso sexual el tema se convierte en “viral” y surgen las organizaciones y las protestas globales.
El debate se expande y parecería que habrá que legislar para definir el “acoso”. Una cosa es la violación y otra el “acoso”. Y ya parece que se comienza.
Para la Junta de Andalucía de España los piropos callejeros “son una forma de violencia de género socialmente aceptada que normaliza el papel de las mujeres como objetos sexuales”.
Las políticas públicas de los gobiernos y de las instituciones globales se suman a la “democratización de las emociones”.
En días recientes, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó a sus 22 países miembros que reconozcan plenos derechos a las parejas del mismo sexo y permitan el cambio de identidad sexual en los registros civiles.
En Estados Unidos, Chelsea Manning, el antiguo soldado Bradley que filtró los cables confidenciales del Departamento de Estado a WikiLeaks, condenado a 35 años de prisión y conmutada su pena a los siete años en prisión por Barack Obama, es un hecho demostrativo. En prisión, se declara en huelga de hambre para exigir que el Ejército le “facilitara” una operación de cambio de sexo. Luego de cinco días de huelga, el Ejército aprueba el tratamiento.
Ahora Chelsea quiere ser senadora.
Chelsea ha presentado una solicitud de candidatura ante la Comisión Electoral Federal para las elecciones de noviembre del 2018 y representar el estado de Maryland en el Senado en defensa del Partido Demócrata. El comité de campaña se llama “Chelsea Manning para el Senado de Estados Unidos”.
En el Reino Unido la soledad es un asunto de Estado. Theresa May ha creado un ministerio para la soledad.