En teoría, el LLR mide la distancia entre la Tierra y la Luna calculando el tiempo que tarda un pulso de láser en viajar desde una estación terrestre a un retrorreflector situado en el satélite y volver a Tierra.
Esta tecnología atraviesa campos como los láser y la detección fotoeléctrica, el control automático y la órbita espacial. En comparación con otros métodos, puede alcanzar la mayor precisión en la medición de la distancia entre la Tierra y la Luna.
"A pesar de que el LLR en China no ha alcanzado el mismo nivel que en países pioneros como Estados Unidos, nuestro éxito inicial sigue significando un progreso que empezó desde cero", manifestó un investigador asociado de los Observatorios de Yunnan, Li Yuqiang.
Los resultados del LLR son fundamentales para la investigación avanzada en astrogeodinámica, dinámica del sistema Tierra-Luna y física de la Luna. Hasta que China logró hacer su propia medición, solo Estados Unidos, Francia e Italia habían logrado utilizar con éxito la tecnología.
"En un futuro próximo, China instalará su propio retrorreflector en la Luna, lo que impulsará más el desarrollo del LLR en China", afirmó Li.